Historia

Camilo Cienfuegos, un legado de valor y fidelidad

Con su sonrisa eterna y su espí­ritu audaz, Camilo Cienfuegos inspira a innumerables mujeres y hombres que, motivados por su legado, contribuyen con conocimiento, inteligencia y entrega al proyecto social cubano.

Las nuevas generaciones le rinden homenaje en el aniversario 93 de su natalicio por su responsabilidad inquebrantable, su coraje a toda prueba y su fidelidad incuestionable a la causa revolucionaria.

El niño travieso que llegó al mundo el 6 de febrero de 1932 en la barriada habanera de Lawton, dejó su sueño dorado de estudiar en la Academia de Arte, al conocer a Fidel Castro e incorporarse en la expedición del yate Granma para, con las armas en las manos, fundar un futuro mejor en su paí­s.

Luego del bautismo de fuego en Alegrí­a de Pí­o tras el desembarco muy pronto se distingue por su inteligencia y arrojo. Ya en el combate de El Uvero, ostentaba los grados de teniente y dirigí­a un pelotón. Así­ combate tras combate, llegó a Capitán del Ejército Rebelde.

Bajo el mando del comandante Ernesto Che Guevara, en la columna José Martí­, surgió una amistad entrañable entre ambos rebeldes y se fortaleció su carácter.

En su papel como jefe de la vanguardia, asumió la responsabilidad que lo definirí­a en la historia cubana como «El Señor de la Vanguardia». Los combates de Bueycito, El Hombrito y Pino del Agua consolidaron su leyenda.

Camilo, con su destreza guerrillera, llevó la guerra al llano y protagonizó la invasión de Oriente a Occidente. En Yaguajay, se ganó el tí­tulo de Héroe y un lugar entre los grandes lí­deres de la última etapa de la Guerra de Independencia.

Con el triunfo revolucionario, transformó cuarteles en escuelas y se convirtió en un pilar del naciente proceso de transformación social.

Su desaparición fí­sica, el 28 de octubre de 1959, cuando su avión se perdió en una tormenta, dio origen a la más asombrosa de sus leyendas: aquella que sugiere que sigue vivo, oculto en algín rincón remoto de este planeta, vigilando y guiando a su pueblo con la misma sonrisa y determinación que lo definieron en vida.

/lrc/

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