Las Tunas.- Ya llegan los versos con olor a rocío, a café mañanero, a guateque y folclor. Es verdad, quizás no estemos esta vez «a la sombra de un palmar que baña el fértil Cornito», pero la cubanía seguirá cabalgando por nuestra tierra, aunque en diferente locación.
Vuelve la Jornada Cucalambeana cual mujer criolla a salir del bohío para cantarle al bardo Juan Cristóbal. Imaginémosla así, en forma de cubana, con una amapola en el cabello y la sonrisa límpida, musa de versadores y troveros.
Llega el Guateque y con este, el reencuentro con costumbres campesinas, tonadas, juegos tradicionales, Flores de Birama y mucho más.
Veremos a poetas repentistas afinar las gargantas e improvisar a contrarreloj, aunque el viento se lleve sus versos algunas veces, pero con la esperanza de tocar el corazón del público con el encanto de la poesía.
Ellos saben bien que es mucho más; es el legado de Tomasita Quiala, Adolfo Martí, Angelito Valiente, Jesús Orta Ruiz (nuestro Indio Naborí) y otros tantos inolvidables. Es el músculo cardíaco que vibra más fuerte al compás de un pie forzado, la manera solapada de camuflar los nervios bajo sombrero y pañoleta.
También es el homenaje que se pasea gustoso por cada área, desde el Bohío Campesino que cobija a Raíces soneras y otros elencos, salidos del corazón del monte o cualquier sitio, hasta la Feria de Artesanía, donde se tejen sueños, y las voces de los niños que se unen cual concierto de amor o «cantos de colibrí».
Es el investigador que de forma presencial o virtual comparte su ponencia tras horas de escudriñar bibliografías, contrastar datos históricos, entrevistar y otras acciones.
Es la calle Cucalambé que evoca el seudónimo que le nombra con canturías, improvisaciones, tonadas y un pueblo que se niega a olvidar al mayor poeta bucólico del siglo XIX en Cuba.
Ahora el Parque Temático se convierte en testigo principal de la Fiesta Suprema del Campesinado Cubano, como catalogó a la Cucalambeana el Indio Naborí. Pero también llegará el tributo a varias instituciones de la ciudad y algunas comunidades se harán eco del festejo entre el 28 de junio y el 1 de julio.
Así, el 197 aniversario de El Cucalambé, el centenario del natalicio de Fidel, la mujer rural y la honra a Tomasita Quiala, nuestras motivaciones principales, se unirán en un canto gigante, en un canto con sabor a identidad. Porque la Jornada Cucalambeana es, sin dudas, una parte importante de lo que somos. Y eso, tuneros, ante la circunstancia que sea, vale todos nuestros esfuerzos.
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