Gente

Muros de humo: El arte libre de Raúl Javier

Muros de humo: El arte libre de Raúl Javier
Raúl Javier Leyva Rodríguez. (Fotos de la autora)

Las Tunas.-En una sociedad que a menudo intenta encasillar las profesiones y dictar qué roles pertenecen a quién, surgen historias que desmontan los prejuicios con puro talento y determinación. En Las Tunas, el nombre de Raúl Javier Leyva Rodríguez comienza a ser un referente de ello.

Manicurista de oficio y artista de corazón, este joven ha transformado una simple mesa de trabajo en su lienzo personal, demostrando que la belleza y el diseño no entienden de etiquetas.

Para Raúl Javier, el cuidado de las uñas no es una labor exclusiva de un género, sino una extensión natural de su pasión de toda la vida por las manualidades.

«Siempre me han gustado las manualidades y considero que el mundo de las uñas es un arte porque te da la oportunidad de crear. Con cada persona que llega a la mesa, es una nueva creación y son muchas las alegrías que te dan cuando tienes un trabajo con tanta libertad de creatividad», asegura con la convicción de quien ha encontrado su verdadera vocación.

El camino del emprendimiento no convencional suele estar lleno de dudas externas, pero para este joven tunero su entorno es su mayor fortaleza, lejos de encontrar barreras o rechazo en su comunidad, ha hallado un ecosistema de impulso en sus seres queridos.

Sus amigos y su familia no solo lo apoyan, sino que lo incentivan constantemente a capacitarse, viendo en su destreza un futuro prometedor.

Para él, los estereotipos de género son muros de humo que no logran detener su avance: «Considero que ni el género ni nada es un impedimento para realizar lo que te gusta o lo que te llama la atención, siento que no es ningún tipo de barrera para poder realizarlo».

Para Raúl Javier, el cuidado de las uñas no es una labor exclusiva de un género.

Ese futuro que visualiza no solo se construye con esmaltes, limas y acrílicos, sino también con la alta responsabilidad de la crianza. Raúl es padre de un niño pequeño y lejos de ver esto como un freno, ha diseñado una rutina diaria que le permite ser exitoso en ambos roles.

«La abuela lo cuida durante el día y en el resto de la tarde, yo lo cuido. Tengo turnos en el día donde los doy y cuando culminan, me hago cargo de mi niño».

La superación constante es otra de sus claves, en un sector que evoluciona a la velocidad de un clic, Raúl Javier utiliza las plataformas digitales no solo para aprender técnicas complejas, sino también para inspirar.

El empujón definitivo para visibilizar su arte llegó desde la distancia, una creadora de contenido de La Habana descubrió su talento y lo incitó a perder la pena, a grabar sus propios videos y a mostrar su trabajo sin complejos, recordándole que no debía tener «miedo al éxito».

Inspirado por esa red de apoyo virtual, se mantuvo al día con las tendencias y culminó con éxito dos cursos especializados en uñas acrílicas.

Para este estilista tunero, el clímax de la jornada no se mide en términos económicos, sino en la satisfacción visual de ver una obra terminada con absoluta libertad creativa.

Su historia es, en esencia, un mensaje de empoderamiento para las nuevas generaciones que aún miran con recelo los oficios no tradicionales.

Su consejo para otros jóvenes que temen emprender es un llamado directo a la autenticidad: «Sigan adelante, no dejen que otras personas les marquen su destino. Sean libres, creativos y que hagan lo que les gusta y apasiona, que van a tener buenos resultados».

escuche el audio aquí.

/lrc/

Deja un comentario