Las Tunas.- Un mazo de cilantros, de apenas cinco hojas, costó a una vecina de Las Tunas 15 pesos, un precio justo ante el buen sabor de esa planta en las comidas pero absurdo si se tiene en cuenta que se trata de un cultivo con pocos requerimientos y que se da fácilmente en cualquier tipo de suelos.
Otra conocida invirtió cien pesos en un pequeño recipiente del llamado ají arroz con pollo, apenas seis o siete ejemplares. Y la historia se repite con el cebollín, ajo y otros condimentos que son necesarios para elaborar cada día los alimentos de la familia.
Sin ellos, ninguna persona se atreve a cocinar, aunque en los diferentes puntos de venta pululen los condimentos Goya y de otras marcas, el limón en polvo, las pastillitas de caldo o los sobres de naranja agria, también a tarifas muy elevadas y distantes del bolsillo de un trabajador.
Ante esa situación, y a sabiendas de que la producción de alimentos a gran escala atraviesa serias dificultades materiales, resulta muy eficiente que las familias siembren esos renglones con sus propios recursos, en pequeños espacios que existen en todas las viviendas.
Unas poseen patios más o menos extensos o azoteas y otras tienen balcones en los que de alguna manera da el sol o la claridad del día. Recipientes vacíos hay por doquier. Incluso, hasta en una lata de leche condensada crece un cilantro o una planta de ajo.
Claro está, eso es para quienes de verdad quieran estirar sus finanzas o para los que se interesan en la agricultura y la jardinería, esos que disfrutan ver brotar las simientes y, por supuesto, los frutos. Experiencias de ese tipo hay muchas en el territorio tunero.
Responden en primer lugar al movimiento nacional de la agricultura urbana, suburbana y familiar, impulsado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz desde el año 1987, y a la campaña Siembra tu pedacito, convocada por los Comités de Defensa de la Revolución.
Pero son, ante todo, la respuesta de un pueblo ante los desafíos; la capacidad de resiliencia que, con los años, hemos desarrollado los cubanos y la voluntad de siempre, absolutamente siempre, seguir adelante con soluciones ideadas por nosotros mismos.
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