Las Tunas.- Henry Quintero ha escrito en poco tiempo una historia de impacto dentro del deporte de las bolas y los strickes en Cuba.
Su regreso al béisbol cubano con los Leñadores de Las Tunas lo convirtió en un referente inmediato: un bateador oportuno, capaz de sostener la ofensiva en momentos de presión y de contagiar al equipo con su liderazgo silencioso pero efectivo.
En la Serie Nacional 64, Quintero fue protagonista en la ruta hacia la final, y más tarde, en la IV Liga Élite, volvió a ser puntal de los tuneros, quienes alcanzaron la medalla de plata en los dos eventos. Su consistencia en el cajón de bateo y su capacidad para producir carreras en partidos decisivos lo han colocado como uno de los hombres de confianza de la dirección técnica.
Henry (natural de Camagüey) ha demostrado calidad en la arena doméstica y ha dejado claro que está listo para dar el salto internacional.
Su convocatoria a la selección cubana de béisbol rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 es la confirmación de un proceso de madurez deportiva.
Para Quintero, vestir el traje de Cuba significa asumir un reto mayor: ser parte de un conjunto que busca recuperar protagonismo en la región y reafirmar la tradición beisbolera de la Isla.
Su historia reciente es la de un jugador que regresó para quedarse, que se ganó el respeto de la afición y que ahora se prepara para defender los colores nacionales en un escenario internacional.
Henry Quintero, con su bate y su entrega, se ha convertido en símbolo de la nueva etapa del béisbol tunero y cubano.
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