Salud

Cada minuto cuenta: reconocer un ictus puede salvar una vida

Cada minuto cuenta: reconocer un ictus puede salvar una vida

Por Dr. C Julio Antonio Esquivel Tamayo

Hay enfermedades que nos dan tiempo para reaccionar y otras que no. El ictus pertenece a este segundo grupo. También conocido por accidente cerebrovascular, apoplejía, derrame e infarto cerebral; puede aparecer de manera repentina y cambiar la vida de una persona en cuestión de minutos.

Cada 29 de octubre el mundo dedica una jornada a hablar de esta enfermedad y, sobre todo, a recordar algo muy sencillo: reconocer sus señales y buscar ayuda inmediatamente puede marcar la diferencia entre la vida, la muerte o una discapacidad permanente. La campaña mundial de 2026 insiste precisamente en ese mensaje: cada minuto cuenta.

Un ictus ocurre cuando se interrumpe el flujo normal de sangre hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe. En ambos casos, las células nerviosas pueden comenzar a sufrir daños rápidamente. Por eso no debemos pensar en el ictus como un problema que puede esperar hasta mañana, hasta que termine el día o hasta que el paciente “se sienta mejor”. Es una emergencia médica.

Pero existe un problema importante: muchas personas desconocen cómo identificarlo. A veces se piensa que una persona está simplemente cansada, mareada, nerviosa o que se le “durmió” una parte del cuerpo. Esa confusión hace perder un tiempo precioso.

Hay señales que todos deberíamos conocer. Una de ellas es que un lado de la cara se desvíe repentinamente. Otra es la aparición de debilidad o pérdida de fuerza en un brazo. También puede presentarse dificultad para hablar, para comprender lo que otros dicen, alteraciones repentinas de la visión, pérdida del equilibrio o un dolor de cabeza intenso e inesperado.

Una regla sencilla puede ayudarnos a recordar las señales más importantes: cara, brazo, habla y tiempo. Si observamos que una persona tiene la cara desviada, no puede levantar adecuadamente un brazo o presenta dificultades para hablar, debemos actuar. El último elemento es precisamente el tiempo, hay que solicitar asistencia médica de inmediato. La World Stroke Organization utiliza este enfoque en su campaña internacional de 2026.

Sin embargo, hablar de ictus no significa hablar solamente de emergencias. También significa hablar de prevención. Muchos factores que aumentan el riesgo pueden ser modificados. Controlar la presión arterial, evitar el tabaquismo, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física, controlar la diabetes y mantener niveles adecuados de colesterol son medidas que contribuyen a reducir el riesgo cardiovascular.

Aquí aparece una idea fundamental: prevenir un ictus comienza mucho antes de que aparezca el primer síntoma. No debemos esperar a tener una enfermedad para cuidar la salud. La prevención debe formar parte de la vida cotidiana y no convertirse únicamente en una reacción después de un diagnóstico.

También debemos comprender que sobrevivir a un ictus no significa que el problema haya terminado. Muchas personas quedan con dificultades para caminar, hablar, alimentarse, recordar o realizar actividades que antes parecían completamente normales. La rehabilitación puede ayudar, pero cuanto mayor sea el daño cerebral, mayores pueden ser las consecuencias.

Este 29 de octubre no se trata solamente de recordar una fecha del calendario. Se trata de aprender algo que puede ser útil cualquier día del año. Porque frente a un ictus, el tiempo no es solamente tiempo: cada minuto puede significar cerebro, independencia y vida.

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