Las Tunas.- Del 13 al 16 de octubre, la provincia de Las Tunas se convierte en la sede de la apreciación cinematográfica en Cuba con la celebración de la edición 32 del Festival Cinemazul.
Este encuentro, único de su tipo en Iberoamérica, mantiene como corazón y actividad fundamental la realización de los cines debates, un espacio donde la pantalla grande deja de ser mero espectáculo para transformarse en un foro vivo de reflexión, pensamiento crítico y análisis colectivo.
En esta 32 edición, el certamen rinde homenaje a la presencia y el papel de la mujer en las distintas especialidades de la realización audiovisual y en la sociedad.
Lejos de limitarse a proyecciones convencionales, el festival sitúa en el centro del debate el criterio de los cineclubistas, quienes dinamizan cada jornada confrontando ideas y compartiendo lecturas profundas de obras fundamentales de la cinematografía mundial.
La inclusión activa de jóvenes en las filas del cineclubismo demuestra la continuidad generacional de este movimiento cultural en Las Tunas.
Un ejemplo relevante es María Karla Acosta, una de las cineclubistas participantes encargada de defender e intercambiar criterios durante las jornadas del evento alrededor de obras complejas como el largometraje El piano (Jane Campion, 1993).
«Me siento muy feliz y orgullosa de participar como cineclubista en el Cinemazul de este año dedicado a la mujer, porque es una oportunidad para aprender, compartir mis ideas y compartir aquellas historias, las luchas y los derechos de las mujeres para que sean escuchados y reconocidos.
«Considero que participar como cineclubista es una oportunidad para aprender, reflexionar y contribuir. A través del cine podemos conocer las luchas, los sentimientos y las experiencias de muchas mujeres, así como denunciar las situaciones de discriminación, silencio y sumisión que han vivido a lo largo de la historia», refirió María Karla a Tiempo21.
El testimonio de jóvenes como María Karla reafirma que el valor intrínseco del Festival Cinemazul no reside únicamente en la exhibición de filmes, sino en la metodología del cine debate.
«Para mí, participar significa mucho más que ver una película: significa aprender de otras mujeres, alzar la voz por quienes no han podido hacerlo y demostrar que todas tenemos derecho a ser escuchadas, respetadas y felices. Me siento muy feliz de aportar mi pequeño granito de arena a través del arte y formar parte de una iniciativa que promueve una sociedad más justa y humana», concluyó.
La figura del cineclubista actúa como puente pedagógico y crítico entre la película y el público, estimulando un espectador activo y capaz de desentrañar los lenguajes, ideologías y contextos de la creación cinematográfica.
A lo largo de sus cuatro jornadas (del 13 al 16 de octubre), Cinemazul despliega una amplia agenda que articula las sesiones formales de debate con talleres, conferencias de especialistas y proyecciones en cines y comunidades de la provincia.
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