Opinión

En el Día de la Raza, la diversidad como herencia

En el Día de la Raza, la diversidad como herencia

Las Tunas.- El 12 de octubre nos invita a mirar nuestra historia más allá de sus heridas y a reconocer la riqueza de una identidad construida a partir de la convergencia de diversas culturas. El mestizaje vive en nuestra comida, nuestra música, nuestras palabras y nuestras costumbres.

Conocer nuestro pasado también constituye una oportunidad para valorar lo que somos y construir un futuro en el que nuestras diferencias, lejos de separarnos, nos unan. El 12 de octubre, más que hablar de razas, debería llevarnos a reflexionar sobre la pluralidad y sobre un concepto tan cubano como nuestras palmas: la transculturación.

La llegada de Cristóbal Colón, el descubrimiento de América o el encuentro entre dos mundos, más que una fecha, debe entenderse como una jornada que invita a los pueblos de este lado del hemisferio a dejar de mirar las diferencias y concentrarse en las semejanzas, en aquello que nos une.

Más de cinco siglos nos separan de uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia de la humanidad. Hoy, el debate, más que centrarse en si fue un descubrimiento o un encuentro entre culturas, debería interpretarlo como un antes y un después para la humanidad entera.

Ese antes y después adquiere en nuestros días una nueva dimensión. La historia parece colocarnos nuevamente ante la necesidad de rectificar rumbos, de girar el timón y encontrar los caminos que nos permitan salvarnos todos. Hacia ahí debemos mirar este y cada 12 de octubre por venir: hacia la construcción de un mundo donde prevalezcan el entendimiento, la convivencia y la unidad, antes de que sea demasiado tarde.

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