Las Tunas

Mantiene Las Tunas insuficiente producción de carbón

Carbón vegetal, insuficiente en Las Tunas
Foto/Yaidel Miguel Rodríguez Castro.

Las Tunas.- La escasa disponibilidad de carbón vegetal para elaborar los alimentos se mantiene como una de las mayores preocupaciones de las familias tuneras.  Y no es para menos en medio del actual escenario por el que atraviesa el país.

La producción de ese combustible sólido resulta limitada frente a las necesidades reales de los ciudadanos, que se incrementan sin solución a corto o mediano plazos por el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba.

La falta de acceso a combustibles, piezas de repuesto y tecnologías golpea directamente la generación eléctrica del país y las constantes afectaciones al servicio se han convertido en parte de la vida cotidiana, con apagones que se extienden por horas y cambian las rutinas de los hogares.

En estas circunstancias y con la carencia de gas licuado de petróleo, el carbón se convierte en una herramienta de resistencia y en la principal alternativa que tienen las familias para preparar los alimentos cuando no hay corriente. Por eso urge elevar la producción y, de paso, hacer que los precios se correspondan con los salarios de los trabajadores.

Para las unidades del sector agropecuario, esta es una tarea pendiente porque entre competencias con el sector no estatal, trámites burocráticos, limitaciones objetivas y alguna que otra indiferencia, las empresas responsabilizadas no obtienen el carbón que se necesita.

En las ferias agropecuarias se vende, incluso a precios atractivos; pero no se satisface la demanda y la mayoría de las familias quedan a virtud de quienes pregonan el producto en las calles, a lo que pidan.  Y, además, en efectivo, lo que resulta otra preocupación.

En este asunto, no se trata de buscar culpables ni estrategias lejanas.  Es preciso producir más, desde ahora, con eficiencia y respeto al medio ambiente porque también se impone cuidar la floresta, esa que poco a poco va perdiendo las ramas bajas que una vez secas se convierten en llamaradas.

La situación es muy difícil y hay que resolverla de alguna manera.  La mejor opción es convirtiendo el marabú en carbón y con ello se liberan tierras para sembrar granos, viandas, frutas y hortalizas, otra de las urgencias de este pueblo admirable y batallador.

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