Las Tunas.- El día 2 de octubre de 1873 amaneció cargado de augurios en los parajes de Chaparra. Apenas unos días antes, las fuerzas independentistas cubanas habían asestado una severa derrota a las tropas coloniales en Santa María de Ocujal, acción conocida también como Copo del Chato. El eco de aquella victoria todavía resonaba en los montes del norte oriental cuando un nuevo choque comenzó a tomar forma en los caminos polvorientos de la región.
Las fuerzas mambisas procedían de Santiago de Cuba, Bayamo y Holguín al mando de los patriotas Antonio Maceo Grajales, Francisco Javier de Céspedes y Calixto García Íñiguez. Del lado español avanzaba una columna de unos 700 hombres bajo el mando del coronel Federico Esponda, quien llegó a la zona tras conocer la derrota sufrida por las fuerzas coloniales en Ocujal.
Cuando arribó al lugar del combate anterior, solo encontró las huellas de la catástrofe: cadáveres, rastros de la retirada y la evidencia de que la iniciativa militar estaba en manos de los mambises. Pero Calixto García no esperaba al enemigo desprevenido. Conocedor del terreno del Carril de Chaparra, preparó cuidadosamente la acción. Dispuso el núcleo de su infantería en posiciones favorables y desplegó el resto de sus fuerzas de modo que pudieran envolver a la columna española.
La infantería cubana estaba dirigida por el entonces coronel Antonio Maceo Grajales, mientras la caballería quedaba bajo la dirección del propio jefe holguinero. Aquella disposición respondía a una maniobra característica de Calixto que los historiadores identifican como el «martillo».
Cuando las tropas de Federico Esponda penetraron en la zona comprendieron demasiado tarde la magnitud de la amenaza. Las fuerzas cubanas lograron colocarlas bajo fuegos cruzados, limitando sus posibilidades de maniobra. El combate se desarrolló con extraordinaria intensidad. El jefe español, consciente de que la retirada por el río podía significar el aniquilamiento de su columna, optó por una salida desesperada: ordenar una carga frontal a la bayoneta contra las líneas cubanas.
La decisión permitió abrir una brecha y evitar una derrota absoluta, pero el precio fue enorme. Durante el enfrentamiento, que incluyó violentos choques cuerpo a cuerpo, las tropas españolas sufrieron cuantiosas pérdidas. Las estimaciones sitúan las bajas en alrededor de 150 hombres entre muertos y heridos, aunque los informes españoles reconocieron una cifra menor. Las pérdidas cubanas fueron escasas y no aparecen precisadas en las fuentes de consultas.
Más allá de las cifras, el Combate del Carril de Chaparra, conocido también como Combate de Cuatro Caminos de Chaparra, constituyó una nueva demostración de la capacidad combativa del Ejército Libertador en el Oriente cubano. La acción consolidó los éxitos alcanzados días antes en Ocujal y reforzó el prestigio militar de los jefes mambises.
Hoy, más de siglo y medio después, los caminos de Chaparra conservan la memoria de aquellos sucesos. Entre cañaverales, montes y viejas rutas de comunicación, la historia recuerda que allí, en un rincón del actual municipio de Jesús Menéndez, un grupo de cubanos decidió cerrar el paso al colonialismo español y defender, con inteligencia y coraje, el sueño de una patria libre.
Bibliografía consultada
Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación bibliográfica. La Habana, 2015.
Omar Villafruela Infante. El combate de Santa María de Ocujal, Copo del Chato. Editorial Sanlope, Las Tunas, 2015.
Salvador Regueira Millán. Apuntes para la historia política, económica y social de Las Tunas desde 1898 a 1958 (inédito). Referenciado en Combate del Carril de Chaparra (Las Tunas).
Combate del Carril de Chaparra (Las Tunas), EcuRed.
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