Historia

Combate de Santa María de Ocujal, victoria mambisa en territorio tunero

Combate de Santa María de Ocujal, victoria mambisa en territorio tunero

Las Tunas.- Si bien en territorio tunero tuvieron lugar dos de los acontecimientos más funestos de la Guerra de los Diez Años, las sediciones de Lagunas de Varona y Santa Rita, también fue escenario de una de las acciones militares que más contribuyó a consolidar la causa independentista en el Oriente cubano: el combate de Santa María de Ocujal.

Tras el incendio de Bayamo, el 12 de enero de 1869 y la posterior recuperación de la ciudad por las tropas españolas, el Ejército Libertador atravesó momentos difíciles. El éxito de la invasión a Guantánamo permitió revitalizar la naciente revolución, pero resultaba imprescindible extender las operaciones militares a otras regiones de Oriente para garantizar la supervivencia del movimiento independentista.

Los resultados obtenidos en la campaña guantanamera otorgaron a Máximo Gómez un notable prestigio militar. Años después, tras la caída en combate de Ignacio Agramonte, asumiría la conducción de las fuerzas camagüeyanas, consideradas entre las más experimentadas del Ejército Libertador.

Mientras tanto, amplias zonas comprendidas entre las llanuras del Cauto, las Alturas de Maniabón y la región holguinera permanecían bajo el control de los españoles. Esa situación limitaba los movimientos del Gobierno de la República en Armas y dificultaba la comunicación con las distintas regiones donde operaban las fuerzas insurrectas.

A finales de junio de 1873, la victoria mambisa en Rejondones de Báguanos fortaleció la posición del gobierno independentista. Poco después, Calixto García encabezó la toma de Holguín, mientras Antonio Maceo y Guillermón Moncada consolidaban posiciones en la zona de Contramaestre.

Por aquellos días, en el norte del actual territorio tunero destacaba entre las fuerzas españolas el teniente coronel Ángel Gómez Diéguez, conocido como «El Chato». Su reputación como combatiente y su férrea persecución contra los independentistas lo convertían en uno de los principales obstáculos para el avance de la Revolución en Oriente.

Consciente de ello, Calixto García decidió emprender una operación destinada a localizar y derrotar a las fuerzas de El Chato. La misión los condujo hacia una región estratégica situada en el camino que comunicaba Camagüey y Holguín, protegida por una red de fuertes y fortines españoles. Tras ocupar el fortín de El Martillo, cercano a San Andrés, el jefe mambí sostuvo allí una reunión con Antonio Maceo, Guillermón Moncada y otros destacados oficiales para coordinar la ofensiva.

La búsqueda concluyó en el sur de las Alturas de Maniabón, una zona de espesos montes y numerosos cursos de agua. En la madrugada del 26 de septiembre de 1873, las fuerzas cubanas enfrentaron a la tropa de El Chato en Santa María de Ocujal. El combate resultó particularmente sangriento, pero terminó con una contundente victoria mambisa y la derrota de uno de los más temidos jefes españoles de la región.

La acción bélica es conocida indistintamente como combate de Santa María de Ocujal o Copo del Chato. Su importancia radica en que permitió afianzar el control insurrecto sobre gran parte del Oriente cubano y fortaleció el proceso revolucionario cuando este cumplía ya cinco años de iniciado.

Sin embargo, aquella victoria no bastó para evitar las dificultades que posteriormente afectarían al movimiento independentista. A la destitución y posterior fallecimiento de Carlos Manuel de Céspedes, las sediciones de Lagunas de Varona y Santa Rita se unió la captura de Calixto García, acontecimientos que debilitaron la Revolución y allanaron el camino hacia el Pacto del Zanjón.

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