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Volver al aula: una vocación que nunca se abandona

Volver al aula: una vocación que nunca se abandona
(Tiempo21 Foto de la autora)

Las Tunas.- Docentes que en algún momento se alejaron de las instituciones educativas han decidido reincorporarse al sistema de enseñanza y retomar una labor marcada por el contacto cotidiano con los estudiantes. Para conocer de cerca las motivaciones, desafíos y satisfacciones que acompañan este regreso, conversamos con una educadora reincorporada a un centro docente de la ciudad.

Alejandrina Cruz Rodríguez trabaja en la escuela primaria Mercedes Varona, ubicada en el Consejo Popular cinco del municipio de Las Tunas.

Luego de un prolongado período alejada de las aulas, durante el cual se desempeñó como presidenta de consejo popular y delegada de circunscripción en su comunidad, decidió retomar su vocación de maestra.

¿Qué la motivó a reincorporarse al sistema educativo?

«Me gusta mucho trabajar con los niños, enseñarles y contribuir a su formación. Sentía que era algo que me quedaba pendiente, que se lo debía a la Revolución. Me he sentido muy bien haciendo lo que más me gusta: educar.»

¿Qué diferencias ha encontrado entre la educación que dejó y la realidad de las aulas actualmente?

«Estamos viviendo tiempos complicados, pero los niños siguen viniendo a la escuela, reciben sus clases y los padres están motivados. No existe ninguna situación que impida que los alumnos asistan para recibir los conocimientos que he acumulado durante toda una vida. Ya son 53 años de experiencia en esta profesión.»

¿Recibió algún tipo de preparación o acompañamiento antes de regresar a ejercer como docente?

«La preparación depende mucho de nosotros mismos, porque constantemente aparecen nuevas orientaciones metodológicas, programas y ajustes. He logrado adaptarme porque considero que ahora el proceso es más práctico y atractivo. Trabajo con el libro de texto, el cuaderno de ejercicios y la libreta. Además, me preparo mediante las orientaciones metodológicas, los programas y las preparaciones que recibimos en la escuela.»

«Yo misma planifico mis clases, confecciono mis medios de enseñanza y atiendo todos los detalles del proceso docente. Me siento muy contenta con mis alumnos.»

Desde su experiencia, ¿qué considera que necesitan hoy los docentes para desarrollar mejor su labor?

«El amor es todo lo que necesita un educador. Es el punto de partida. Cuando haces lo que te gusta y le pones amor, todo fluye y sale bien. Lo demás viene de la experiencia y de la responsabilidad.»

Hoy acumula cuatro años de labor en ese centro educacional. Actualmente atiende un grupo multigrado de segundo a cuarto y asegura sentirse plenamente realizada.

«Estoy aquí contenta porque hago lo que me gusta y enseño a los niños todo lo que puedo y todo lo que aprendí durante mi vida profesional.»

Después de esta experiencia, ¿qué mensaje transmitiría a otros educadores que valoran regresar a las aulas?

«Si tienen salud, pueden reincorporarse. La experiencia vale la pena, no solo para nosotros, sino también por todo lo que todavía podemos aportar. Voy a seguir en el aula y trabajando en la comunidad mientras pueda, porque allí también enseño y acompaño a las familias y a los niños.»

Volver al aula también significa reencontrarse con una vocación que nunca desaparece. Así lo demuestra esta educadora ejemplar, quien hoy disfruta cada jornada entre aprendizajes, sonrisas, travesuras y el beneplácito de contribuir a la formación de las nuevas generaciones.

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