Educación

Disposición y experiencia para las transformaciones educativas

Disposición y experiencia para las transformaciones educativas
Chequeo y asesorìa en la escuela jesùs Suárez Gayol previo al inicio del curso escolar (Tiempo21 Fotos de la autora)

Por Maira Castro Lora

Las Tunas.- “Sí, tenemos que estudiar para darle un título a nuestras madres”. Con esa frase concluyó el diálogo informal con dos niñas de sonrisa cándida, que aunque deseaban prolongar las vacaciones, fueron persuadidas de interesarse por el aprendizaje en el nuevo curso escolar.

Una cursa el noveno grado y la menor el séptimo; ambas se reencontrarán con sus compañeros y harán nuevas amistades, mientras jóvenes y experimentados docentes se preparan para recibirlos.

La escuela Jesús Suárez Gayol, en la capital tunera, acoge esos niveles. Desde hace cinco años la dirige Itavis Marrero Martínez, quien antepone a las carencias del país la “buena disposición de llevar a cabo las nuevas transformaciones que requiere la educación”.

“Para completar la cobertura docente algunos profesores asumirán dos asignaturas; se flexibilizarán los horarios y, en la sesión contraria a la de clases, se realizarán actividades complementarias como círculos de interés y proyectos educativos de grupo.

Itavis Marrero Martínez, directora de la escuela secundaria básica Jesús Suárez Gayol.

Debido al cierre anticipado del curso anterior, a los estudiantes de octavo y noveno se les impartirán contenidos pendientes y se reforzarán con ejercitación, además de atender en sesiones contrarias a quienes presenten bajo rendimiento.

Esta semana el claustro docente ha combinado la planificación de clases con labores de limpieza y embellecimiento, la matrícula de nuevo ingreso y la preparación política de los profesores guías.

A los alumnos de séptimo grado, en la primera quincena se les familiarizará con contenidos y con la biografía del mártir que da nombre a la escuela: Jesús Suárez Gayol, “el Rubio” de la guerrilla de Ernesto Che Guevara en Bolivia, donde fue el primero en derramar su sangre.

La profesora de Historia Martha Ibáñez Cala, con más de cinco décadas en el sector educacional, continúa reincorporada y dispuesta a afrontar el nuevo curso con todas las alternativas necesarias.

Está convencida de que “nos exige mayor trabajo y mejores relaciones familiares para poder salir adelante con nuestros estudiantes adolescentes.

Profesora de Historia, Martha Ibáñez Cala.

De mi experiencia he aportado a los jóvenes y a otros profesores del centro y del municipio, con nuestra asignatura; será una labor intensa por las exigencias del nuevo curso. Es necesario el vínculo escuela-comunidad y con las organizaciones políticas y de masas, para que ante las dificultades no se abandone la docencia y la enseñanza, prioridades de nuestra Revolución”.

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