Por Maira Castro Lora
La naturaleza cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud del hombre, escribió José Martí.
Un fenómeno atractivo e inspirador es el comienzo del día, por el deleite de observarlo ensimismado, y para la creación en las diversas manifestaciones artísticas.
El alba tiene los sinónimos amanecer, amanecida, madrugada, alborada, alboreo, orto y aurora; aunque la palabra Amanecer es el término más empleado para indicar el momento de la salida del sol sobre el horizonte, que es la aparición de la luz del día.
Para habitantes de Las Tunas es muy lindo el amanecer en el campo, cuando despiertan los animales, cantan los pájaros, y entre los árboles asoman los primeros rayos del sol.
Otros lo consideran «una belleza del universo, por dondequiera que lo mire»; da paz y se siente una necesidad de observarlo cada vez que se pueda, «con la sensación de que la mente se pone del color del alba».
Quienes gustan de levantarse temprano salen al patio, y se regocijan por la vitalidad de sus plantas, incluidos adultos mayores, que aprovechan el momento en ejercicios matutinos, y se despierta algo de romanticismo con sus parejas, recordando el más de medio siglo de amor y convivencia.
Ante el amanecer se estará cuando el sol atraviesa el plano del horizonte y pasa al hemisferio visible. El fenómeno de refracción de la luz en la atmósfera terrestre genera que veamos luz, y el cielo se ilumine, aún cuando el sol no ha salido; tal situación se conoce como aurora, alba o crepúsculo matutino.
Ocaso o puesta de sol
El ocaso, también llamado atardecer o anochecer, es cuando un astro, en particular el Sol, por efecto de la rotación de la Tierra, atraviesa el plano del horizonte y pasa del hemisferio visible al no visible. Ese estado significará el fin del día.
La refracción que en la atmósfera producen los rayos luminosos del sol provoca que veamos luz cuando el sol ya se ha puesto, el llamado crepúsculo vespertino.
Hay personas que describen como triste el atardecer, principalmente en invierno, otros lo encuentran bonito sin obviar la contradición de las noches sin fluído eléctrico, cuando el sol «se va echando tranquilamente».

La puesta de sol da paso a los aficionados a disfrutar y captar imagenes fotográficas del ocaso, o de noches de luna y cielo estrellado.
Cuando se quiere dar cuenta de la decadencia, pérdida de importancia, valor o fuerza que ostentaba algo o alguien, se suele designar a la misma como ocaso.
Sentimientos diferentes pueden provocar el alba o amanecer, y el ocaso o puesta del sol, pero son innegables los atractivos de estos fenómenos que vienen y van día tras día.
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