Cultura

Patronato Pro – Arte, 75 años de aquel «parto sonoro»

Patronato Pro – Arte, 75 años de aquel "parto sonoro"
(Tiempo21 Imágenes de archivo)

Las Tunas.- Recientemente, el movimiento cultural espontáneo más importante en la historia de Las Tunas cumplió 75 años. Muchas son las deudas aún en materia de visibilizar, al calor de estos tiempos, su importancia y legado. No en balde, de esta cofradía emanaron nombres ilustres como Alfonso Silvestre, Pablo Armando Fernández, Victoria Luisa Licea (Nego), Pedro Verdecie Pérez y Rossano Zamora Paadín. Se trata del Patronato Pro-Arte.

Todo partió de aquel 10 de junio de 1951, cuando jóvenes artistas y promotores de nuestra tierra decidieron dar vida a la iniciativa. «No éramos un grupo que se reunía para hacer actividades, no, éramos una familia. Nos amábamos y nos respetábamos», confesó cierto día Pablo Armando Fernández, Premio Nacional de Literatura.

Él dio allí pasos primigenios, rubricando creaciones como Alborada, pieza teatral que lamentablemente se perdió y la cual El Eco de Las Tunas llamara «obra magistral, de libreto concienzudo”. Además, hijo del ímpetu que caracterizó a esa hornada, asumía en ese contexto diversas funciones: director artístico, apuntador, bailarín de tango, ayudante en producción…; lo que hiciera falta.

Tanto fue el impacto de esta agrupación que el escritor y periodista Gilberto E. Rodríguez en su trabajo Pro-Arte en Las Tunas, una agrupación digna de encomio (premio al mejor artículo periodístico Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, 1955), afirmó: «Tiene en el seno de nuestra sociedad un nombre y un prestigio, que ya quisieran para sí muchas de las instituciones de ese tipo en la capital de la República». Y, especialmente, lo catalogó –con esa poesía que lo hizo trascender como el poeta más importante del pasado siglo aquí- como «un parto sonoro».

Pro-Arte nace en un ambiente de analfabetismo, en que sociedades de instrucción y recreo sostenían en gran medida la vida cultural de Victoria de Las Tunas. Según Sandra Mustelier en su libro Pablo Armando Fernández y Pro-Arte en Las Tunas, contribuyeron a ese surgimiento «la tradición cultural heredada, el conocimiento de la existencia de Pro-Arte Musical en La Habana, la falta de espacios de presentación para los talentos locales y de opciones culturales para la población».

Rafael Al-Carrazana devino el primer presidente ejecutivo de Pro-Arte y también asumieron ese cargo Zamora Paadín, Alfonso Silvestre y Victoria Luisa Licea. Mustelier destacó en su investigación la preocupación por “el avance cultural de su pueblo» y lo ávidos que estaban «por mostrar las potencialidades artísticas”.

Ena Vidal, una de las protagonistas de ese tiempo, confesó a Radio Victoria: «Fue toda una revolución, un despertar en la cultura. El Eco de Las Tunas y otros periódicos comentaron su alcance. Sus espectáculos defendían las raíces, el proceso de transculturación, el patrimonio, la cubanía…; honraban las luchas libertarias; exaltaban la vida y obra de Martí… Pregones, música campesina, canciones patrióticas y románticas, repertorio latinoamericano, trova y más, en un tiempo en que no todos tenían un radio”.

Ella, otrora concertista de ese elenco (canto y piano) significó cómo «los unía el sentido de pertenencia por su pueblo, la proyección cultural y una profunda vocación martiana». Por ese sendero, el entonces teatro Rivera y otros lares fueron testigo de su calidad artística.

Ya han pasado 75 años de aquellas históricas veladas que propiciaba Pro-Arte. Ena recuerda, entre muchas otras actividades, la gran función por el centenario de Martí, su participación en la inauguración de Radio Circuito, en celebraciones por el Día del Periodista o acciones en la logia Hijos de Hiram, así como presentaciones en Jobabo, Manatí y otros lugares.

Para el maestro concertista Félix Ramos también resulta memorable, aunque era un pequeño en ese entonces. «Yo era muy niño, pero siempre recordaré con mucho cariño que Alfonso Silvestre (ya fallecido) me calificó como ´el benjamín de Pro-Arte´. Muchos ensayos se hacían en casa de Nego, que fue mi profesora de canto y vivía en la calle Francisco Varona. Pero algunas veces se hicieron en mi casa, en la ´Gonzalo de Quesada´. Mis hermanas Elba, Margot y Josefina formaron parte de ese movimiento, vinculadas de alguna manera al teatro, la danza y el canto.

“Recuerdo que, aunque estaba imbuido en juegos infantiles, prestaba atención y por ello quizás me involucraron en el grupo. Así, tuve la dicha de participar en presentaciones en el teatro Rivera, el puerto de Manatí, Jobabo… Realicé grabaciones en Radio Angulo. Esa agrupación nos legó la responsabilidad por el trabajo y el amor por el arte, sin esperar nada más que el aplauso del público”, dijo él.

Años después de aquella época, en entrevista concedida a Iliana Mustelier por Pablo Armando Fernández, esa gran figura de las letras afirmaría: «Las Tunas soñada por Nego, Alfonso, Rossano, Pedro y todos los que contribuyeron a formar Pro-Arte, pasado medio siglo, alcanza un despertar irradiante cuando Félix Ramos se sumerge en la obra creadora de artistas que nos precedieron».

Aunque ese impactante movimiento se desintegró en 1957, su huella marcó el quehacer de Félix, Ena y otros tantos defensores de nuestra cultura, quienes encontraron allí una fuente invaluable de inspiración. Sin embargo, la Vidal (sobrina de Neyda Barreras, quien también fue soprano y actriz dentro de la agrupación), no deja de insistir en una frase que debería ser más escuchada en estos predios: «Las Tunas tiene una deuda de honor con Pro-Arte». Estamos de acuerdo, hablamos de parte importante de nuestras raíces culturales, algo tan sagrado como el patrimonio.

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