Las Tunas.- El sector agropecuario es uno de los que más posibilidades tiene para mejorar su gestión y resultados, a partir de las transformaciones económicas y sociales que aprobó el gobierno cubano y que se implementarán de manera urgente.
La provincia de Las Tunas, con la ganadería y la agricultura como actividades productivas fundamentales, posee el principal de los recursos: la tierra; en la que una cantidad superior a las 40 mil hectáreas permanece ociosa o deficientemente explotada.
En cuanto a infraestructuras, el territorio tunero tiene varias instalaciones con escaso tiempo de explotación o reparadas hace algunos años y, aunque habría que hacer determinadas inversiones para elevar su eficiencia, en el actual contexto son evidentes sus potencialidades.
Entre ellas sobresalen la Planta de Beneficio, Secado y Empaque de Granos, cuya capacidad asciende a unas 60 toneladas cada día, y la Fábrica de Procesamiento de Frutas y Vegetales de Jobabo, una gran consumidora de diésel por lo que ahora interrumpió sus funciones.
Se incluyen los silos y la tecnología para el secado de arroz en la zona de Camagüeycito, el Integral Porcino de El Bleo, varias unidades de la avicultura, la biofábrica de semillas y la planta de Ecomic, un fertilizante biológico con resultados ya probados.
En la provincia también se podrían impulsar la producción de carbón vegetal y el proyecto de 67 hectáreas de frutales que se ejecuta en la comunidad de San Gregorio, del municipio cabecera; además de aprovechar la experiencia acumulada por Agroint, empresa importadora y exportadora del territorio tunero.
Otras potencialidades para transformar las actividades agropecuarias locales se concentran en la obtención de humus de lombriz, el eco y agroturismo, la siembra de yuca para el consumo humano y animal, la elaboración de casabe y el acopio de carne y leche de cabras.
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