Las Tunas.- La escuela primaria Rafael Martínez, ubicada en el reparto Buena Vista de esta ciudad, se inundó de consignas, banderas y, sobre todo, de un profundo sentido de continuidad.
El centro escolar fue la sede oficial del acto provincial de cambio de atributos pioneriles, un momento cumbre para cientos de niños que, al concluir el tercer grado, despiden su pañoleta azul para anudarse al cuello la de color rojo.
Este emotivo proceso formó parte de una jornada de trascendencia nacional, en la que a más de cinco mil niños en todo el país se les colocó el nuevo atributo que simboliza su ingreso oficial a la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), dejando atrás su condición de Moncadistas.
Durante la ceremonia, padres y maestros se encargaron de colocar la nueva pañoleta sobre los hombros de los estudiantes, un gesto que marca el crecimiento personal y escolar de los más jóvenes.
El acto estuvo presidido por Osbel Lorenzo Rodríguez, primer secretario del Partido en la provincia, junto a otros dirigentes de la organización política y el Gobierno quienes compartieron junto a la comunidad escolar este significativo paso de la vanguardia estudiantil.
Frente a un grupo que se despide de una etapa, los maestros representan el sostén de estos logros. Así lo vive Maritza Vega Peña, una educadora que demuestra que la vocación no entiende de retiros.

«Acabo de pasar por un tercer grado y me quedé embullada para asumir el cuarto grado el próximo curso. Como saben, soy jubilada reincorporada y no hallo cómo dejar a los niños.
De verdad que ha sido un reto porque son tiempos difíciles para todo, como todos sabemos, pero a pesar de eso he guiado a los padres para que vayan a la par mía. No podemos dejarnos caer pese a las dificultades. Todo ha salido bien: los padres están felices, los niños están felices y yo, ni hablar».
Para los pequeños, la pañoleta roja es también un símbolo de madurez dentro de sus deberes escolares.

El pionero Alejandro Arturo Gallardo Hernández compartió su orgullo ante el cambio y sus expectativas de cara al período estival:
«Para mí esto significa que cambié de atributos; ahora tengo más deberes, tengo que estudiar más y esforzarme para poder ser mayor y crecer más. Para las vacaciones pienso jugar con mi vecino, ir con mi mamá a varios lugares y pasear, también pasarla bien con mi familia».
Con la satisfacción del deber cumplido, la jornada cerró con sonrisas multiplicadas en la plaza. En el pecho de estos pequeños ya no solo brilla un nuevo color, sino también la certeza de saberse el relevo consciente, guiado por la firmeza de sus maestros y el respaldo de una provincia que apuesta por el futuro de sus niños.
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