Las Tunas.- El preparador físico Eder Bood Martínez, oriundo de Manatí, Las Tunas, se ha convertido en protagonista silencioso pero trascendental dentro del fútbol cubano.
Su labor en el cuerpo técnico de la Selección Sub-17, que obtuvo el boleto al Campeonato Mundial de la categoría, y su participación con la Absoluta durante la última Fecha FIFA, lo colocan como el primer y único técnico tunero que estará presente en un Mundial de fútbol en cualquier categoría o sexo en toda la historia.
La selección masculina de Cuba logró dos empates valiosos como visitante en la Serie Amistosa de Concacaf. El mérito no solo corresponde a los jugadores, sino también al cuerpo técnico que asumió la responsabilidad de guiar a un grupo plagado de profesionales en este parón de selecciones.
El trabajo de Bood trasciende lo invisible. Su responsabilidad es garantizar que cada jugador llegue en óptimas condiciones físicas al terreno, que resista la intensidad de partidos internacionales y que pueda rendir al máximo en momentos decisivos.
No es casualidad que la Sub-17 haya alcanzado la clasificación mundialista ni que la absoluta mostrara solidez. Detrás de cada carrera, cada recuperación y cada esfuerzo, está el trabajo de un profesional que ha sabido combinar ciencia, disciplina y pasión por el fútbol.
Bood fue entrenador de equipos de las categorías inferiores de Las Tunas y, posteriormente, se convirtió en director técnico del equipo del Balcón del Oriente cubano en la primera categoría, llevando a los suyos a competir en los torneos Apertura y Clausura. Además, fue el preparador físico del equipo Sub-23 que conquistó la medalla de oro en el Campeonato Nacional de 2018, un logro que marcó un hito para el fútbol tunero. Esa experiencia lo consolidó como un formador de talento y un líder capaz de guiar procesos deportivos en distintos niveles.
Eder Bood se ha convertido en un embajador legítimo del deporte tunero, demostrando que desde Las Tunas también se puede aportar al más universal de los deportes en la élite.
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