Las Tunas.- A Shanaya Kamira Secades Linares la conozco desde que era más niña. Sus horas en el piano, buscando a toda costa la perfección, asombraban a la barriada, allá en el reparto Buena Vista. Eso no ha cambiado mucho.
Hoy, con 14 años de edad y un morral de sueños en la mirada, cursa el octavo grado en la escuela profesional de arte (EPA) El Cucalambé, abriéndose paso –a golpe de talento y esfuerzo- hacia un futuro que, en su caso, parece herencia familiar.
Esta tunera, hace solo tres calendarios atrás, fue la más premiada del III Concurso de Piano Amado Touza, desarrollado en Santa Clara, con la participación de estudiantes de la Enseñanza Artística de todo el país. Allí, no solo subió airosa al podio, sino que logró la mejor interpretación de la obra de un compositor vivo, con su ejecución de Preludio III, de Beatriz Corona, así como la de una pieza regional, como Baila la haitiana, de Ernesto Oliva.
Hoy nos alegra que sea invitada especial de la peña La Cuerda azul, que se realizará el 27 de marzo, a las 4:00 pm, en el patio del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Así, hasta este espacio organizado por la Filial de Músicos de esa institución, desea llegar ella, seguramente bajo la mirada orgullosa de familiares y amigos que alientan sus sueños profesionales.
Shanaya lleva en el rostro la inocencia de una niña amada, de esas que crecen bajo el amparo de la educación y los buenos valores. Su padre, el trompetista Yan Manuel Secades González, será otro de los invitados ese día, según anuncia la página de Facebook de la vanguardia artística.
“Al ser músicos mi papá y mi abuelo (Manuel Secades David); siempre he querido seguir ese legado. Ahora bien, ¿por qué el piano? Porque es un instrumento muy bonito, aunque también complejo, pero me gusta superarme y con ‘él’ quiero hacer mi carrera”, confiesa la adolescente, quien agradece por tanto apoyo a sus consanguíneos. También vive orgullosa de la EPA, que “me ha aportado mucho y ha encaminado. Es maravilloso el ambiente musical que se vive allí, tanto de profesores como de estudiantes; eso me inspira…”, añade.
Shanaya Kamira es hija de la Enseñanza Artística, de los desvelos de un claustro liderado por Nurys Cantallops (“mami Nuris”) en pos de la cultura. Ella también perteneció al proyecto Las Hormigas Rojas, de la casa de la cultura Tomasa Varona, y se ha presentado en otros espacios como la calle Adolfo Villamar, en la sede del proyecto Zabaleando. Pero, por lo pronto, llega “La Cuerda azul” para abrigar su actuación y así, poco a poco, esa timidez que aún le queda de niña irá quedando atrás ante el talento que vislumbra y las ganas de echar a volar todos sus empeños.
/lrc/




0 comentarios