Las razones de Reynaldo

15 de Feb de 2024
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Las Tunas.- En materia de trabajo duro a nada le teme Reynaldo Céspedes Rojas y lo prueba su día a día en la higiene comunal, labor siempre compleja pero mucho más en estos tiempos.

Fue subdirector de Higiene y Necrologia en la capital tunera y de ahí pasó a integrar la única brigada que hoy se encarga de la recolección de desechos sólidos en la ciudad de Las Tunas.

Eran tres, pero se fueron varios operarios por cosas y cosas, nos dice, e intuímos que una de ellas es el salario de apenas dos mil 200 pesos por un trabajo tan agotador, con pocas condiciones, todos los días y a cualquier hora y a pesar de lo cual mantiene la esperanza de que vuelva a completarse la fuerza.

«Tuvimos una crisis de zapatos que no era fácil y ni siquiera por ello déjamos de limpiar los supiaderos de los hospitales con el riesgo biológico que ello implica. Por suerte ya nos dieron botas y guantes y nos tienen que dar nasobucos.

«Ahora mismo prácticamente solo contamos con un tractor. Los camiones especializados llevan mucho tiempo rodando y cuando no están rotos, no hay combustible».

Así y todo, asegura, no paramos y además de las instalaciones de salud, no dejamos de recoger los desechos en escuelas y zonas con mayor acumulación de basura como el Centro de la ciudad, Buena Vista, Casa Piedra y otras áreas.

También menciona el serminternado Jesús Argüelles, el ring de boxeo del reparto Aeropuerto, la sala de rehabilitación, la unidad de la empresa eléctrica y los edificios de Buena Vista y el Aguilera.

Muy cerca de esos lugares han hecho vertederos, relata, y admite que debido en parte a las irregularidades de ellos en la recogida pero sobre todo a la indisciplina de las personas.

«Mucha gente tira la basura fuera de los cajones aunque estén vacios, a cualquier hora y lugar, lo mismo frente a una escuela, que un consultorio médico o una tienda aunque hayan otros sitios más adecuados, no les importa nada».

«Diario recogemos alrededor de 700 metros cúbicos de desechos lidiando con eso, también con la inflexibilidad e imposiciones de los jefes, la culpa del robo de los sacos que nos echan algunos vecinos y otras contrariedades.

«Pero sigo aquí en la primera línea de combate por la limpieza e higiene de la gran casa que es la ciudad y con ello ayudando a la salud de todos. Esas son mis razones, por ellas aquí estoy y estaré».

/lrc/

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