Las Tunas

Silvia Elena siente goce de entregarse a los órganos locales del Poder Popular

Silvia Elena siente goce de entregarse a los órganos locales del Poder Popular
(Tiempo21 Fotos de la autora)

Puerto Padre, Las Tunas.- Entre los goces de vida de la puertopadrense Silvia Elena Ballaga Domínguez está dedicar 38 años a los órganos locales del Poder Popular.

A la estructura económica de la Dependencia Interna llegó recién graduada para iniciar la vida laboral, y fueron aquellos años de aprendizaje, de intenso trabajo, los que la sedujeron hasta hoy.

Cuenta con orgullo cómo ha crecido y cuánta gratitud guarda por las enseñanzas de cada dirección de la Asamblea Municipal en estas más de tres décadas.

¿Cómo recuerda aquellos primeros años en los órganos locales del Poder Popular?

“Fue una etapa muy linda, de mucho aprendizaje. Cuando llegué, era la más joven que trabajaba en el gobierno y tuve la suerte de rodearme de personas muy buenas e inteligentes que me enseñaron a trabajar y a amar lo que hacía. En ese momento el presidente era Ignacio Morales Portelle y el vicepresidente Salustiano Tamargo Riva. De todos aprendí valores que me han acompañado durante toda la vida.

“No tengo palabras para agradecer lo que el gobierno me enseñó. El gobierno es mi casa. Allí aprendí el respeto a los jefes, el amor por el trabajo y, sobre todo, la atención que se les debe a los delegados, porque ellos son la razón de ser del gobierno. Siempre digo a las nuevas generaciones que nosotros nos debemos a ellos”.

¿Qué significaban para usted las asambleas?

“Las asambleas eran algo muy especial. Todo el mundo se ponía en función de ellas. Recuerdo que muchas veces era la responsable de atender a los delegados de Vázquez. Siempre decía que iba a buscar a mis pollitos. Me ocupaba de que no les faltara nada, de la merienda, de la organización, y no me quedaba tranquila hasta que regresaban a sus hogares. Era un trabajo hermoso”.

Han transcurrido más de tres décadas. ¿Imaginó permanecer tanto tiempo en la institución?

“Nunca lo pensé. Llegué recién graduada y no sabía realmente lo que era trabajar en el gobierno. Para que tengas una idea, mi tesis la hice allí y jamás imaginé que terminaría desarrollando toda mi vida laboral en ese lugar.

“Empecé en el departamento económico, pero siempre ayudaba en la secretaría de la Asamblea. Cuando terminaba mis tareas, me sentaba en una máquina de escribir a mecanografiar planteamientos y acuerdos. Me gustaba mucho hacerlo. Desde entonces me identifiqué con ese trabajo y con la disciplina que caracterizaba aquellos años”.

Hoy es la trabajadora con más años de permanencia en la sede del gobierno municipal. ¿Qué siente al mirar atrás?

“Siento mucha satisfacción. Yo amo mi trabajo y amo estar en el gobierno. Siempre me he sentido respaldada y respetada. He pasado por muchos mandatos y he trabajado con numerosos presidentes, directivos y compañeros, pero todos han aportado algo a mi formación.

“La confianza que han depositado en mí es una de las cosas que más valoro. Cuando alguien confía en ti, no puedes defraudarlo. Por eso siempre he tratado de cumplir con responsabilidad.

Esa entrega también implicó sacrificios.

“Muchísimos. He estado en el trabajo a las tres de la mañana y también he amanecido allí cuando la situación lo ha requerido. Recuerdo experiencias como la organización de carnavales, donde asumí tareas importantes junto a compañeros muy exigentes. Siempre traté de dar lo mejor y responder a la confianza que pusieron en mi trabajo”.

¿Qué representa para usted el gobierno de Puerto Padre?

“Representa gran parte de mi vida. Allí crecieron mis hijos, allí los crié y los vi convertirse en profesionales. Siempre digo que le debo mucho a la institución porque también me ayudó en momentos importantes de mi vida personal.

“Por eso cuando hablo del gobierno siento alegría, orgullo y también un poco de nostalgia. Son muchos años, muchas personas y muchísimas vivencias”.

A sus 61 años, Silvia Elena Ballaga Domínguez continúa desempeñándose en la entidad que la vio crecer profesionalmente. Aunque la jubilación se acerca, todavía habla de su trabajo con el mismo entusiasmo de aquella joven recién graduada que llegó a los órganos locales del Poder Popular sin suponer que encontraría allí el proyecto de toda una vida.

Precisamente por esa entrega y constancia, el 31 de octubre recibió el reconocimiento de la Asamblea Municipal de Puerto Padre durante la sesión solemne celebrada por el aniversario 50 de esta estructura de gobierno, y visiblemente emocionada, agradeció el distingo recibido.

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