Las Tunas

Maribel Álvarez: la fuerza de servir

Maribel Álvarez: la fuerza de servir

Por Miladis Amat Marrero

Jesús Menéndez, Las Tunas.- Hay personas que terminan convirtiéndose en una referencia cotidiana dentro de sus comunidades. Basta una llamada, una necesidad urgente o una situación difícil para que su nombre aparezca entre los primeros que vienen a la mente de los vecinos. Así ocurre con Maribel Álvarez Pérez, delegada de la circunscripción 80 de Pozo Blanco, en el Consejo Popular del Trompo, quien durante casi dos décadas ha acompañado los problemas, las alegrías y los desafíos de quienes depositaron en ella su confianza.

Al llegar el aniversario 50 de los órganos locales del Poder Popular, comparte recuerdos, aprendizajes y reflexiones sobre una responsabilidad que ha marcado gran parte de su vida.

“En el año 2007, ya hace bastante tiempo, trabajaba en el sector del Comercio en la comunidad de Pozo Blanco. Fue entonces cuando mis vecinos vieron en mí a una persona capaz de representarlos en la alta responsabilidad de ser delegada del Poder Popular.

“Han transcurrido muchos años y, sin embargo, siento que fue ayer cuando inicié esta tarea. El principal reto ha sido asumir como propios los problemas de mi comunidad y de mi gente. Todo este tiempo me ha formado como mujer cubana, como revolucionaria y, sobre todo, como una persona que lleva sobre sus hombros la responsabilidad de representar a una comunidad que ha enfrentado situaciones muy complejas. A pesar de las dificultades, eso también nos hace sentir útiles a quienes hemos recibido la confianza del pueblo para servir como delegados.

“En 2008 tuve el honor de representar a mi municipio como delegada a la Asamblea Provincial del Poder Popular. Aquella experiencia me permitió prepararme mejor para asumir mayores responsabilidades, tanto a nivel municipal como provincial.

“Posteriormente, en 2010, asumí la presidencia del Consejo Popular del Trompo. Fue una de las etapas más difíciles que ha vivido el territorio, marcada por los daños ocasionados por el huracán Ike.

“La situación era muy compleja. Nuestro Consejo Popular estuvo entre los más afectados y los desafíos fueron enormes. Tiempos de mucho trabajo, pero también de unidad. Nos acercamos más a las personas con mayores necesidades y fortalecimos los vínculos dentro de la comunidad. Hoy nuestro entorno social es diferente, aunque todavía enfrentamos dificultades. Aun así, considero que aquella fue una etapa decisiva dentro de mi trayectoria como delegada.”

A la labor como representante de su circunscripción, Maribel suma actualmente la responsabilidad de presidir la Federación de Mujeres Cubanas en el municipio.

“Todos estos años han fortalecido mi carácter y han profundizado los sentimientos hacia mi gente y mi barrio. No hay hora en que suene el teléfono y yo deje de responder con el deseo de ayudar. Cuando falta el agua, cuando hay problemas con el servicio eléctrico, cuando un vecino enferma o una familia atraviesa el dolor de una pérdida, siento el deber de estar presente.

“Para mí es un orgullo ayudar a los electores. Y cuando esa responsabilidad se une a la tarea de representar a las mujeres chaparreras, el compromiso es aún mayor.

“Cada vez que visitamos una familia vulnerable, a una madre con varios hijos o a un anciano que vive solo, siento que lo hago con el mismo amor con que atiendo a mi comunidad. Más que delegada, me considero parte de la familia de mi gente. Hago míos sus problemas y sus preocupaciones.

“He transitado algunos de los años más importantes de mi vida desempeñando esta responsabilidad. Lo hice mientras criaba a mis hijos y enfrentaba situaciones familiares que exigían tiempo y dedicación. Sin embargo, nunca dejé de asumir esta tarea con entrega y compromiso.

“Por eso, a quienes llevan menos tiempo en la Asamblea y en ocasiones se desaniman, siempre les digo que no pierdan el entusiasmo. La Revolución necesita de nosotros.”

“Vivimos tiempos complejos. El país enfrenta importantes desafíos económicos y sociales, y eso exige más preparación y más trabajo por parte de quienes representamos a nuestras comunidades.

“Pienso que una de las tareas fundamentales es fortalecer los grupos de trabajo comunitario. Debemos identificar claramente cada problema y actuar de manera coordinada para buscar soluciones.

“También es imprescindible mantener informada a la población. Muchas de las medidas que se implementan requieren explicación, intercambio y diálogo constante con la comunidad. Ahí el papel de los delegados y de todos los factores del Consejo Popular resulta decisivo.

“No todas las comunidades tienen las mismas necesidades ni enfrentan los mismos problemas. Por eso debemos actuar de forma diferenciada, establecer prioridades y definir metas concretas. Si el país se traza objetivos para salir adelante, nuestras comunidades también tienen que proponerse metas y trabajar unidas para alcanzarlas.

“Cuando los órganos locales del Poder Popular celebran sus cincuenta años y yo estoy próxima a cumplir dos décadas como delegada, no puedo sentir otra sensación que orgullo y compromiso. Tener la oportunidad de representar a mi pueblo es una de las experiencias más hermosas de mi vida.”

 

/abl/

 

Deja un comentario