Las Tunas.- El bloqueo económico, comercial, financiero y energético que el gobierno de Estados Unidos impone a Cuba se ha convertido en el principal obstáculo para la producción de alimentos y a esa situación no escapa ninguna de las actividades que desarrolla el sector agropecuario.
La provincia de Las Tunas también es víctima de esa política hostil que no solo lacera a la economía local sino que incide en la calidad de vida de la población al limitar la siembra de caña de azúcar y cultivos varios y la crianza de ganado mayor y menor, entre otras labores.
La principal afectación radica en la poca disponibilidad de combustible para las tareas más urgentes; por ejemplo, la preparación de grandes extensiones de tierra, la recogida de leche en zonas distantes y el funcionamiento de la maquinaria especializada para la cosecha de arroz y otros renglones.
Frente a dichas limitaciones se refuerza la voluntad de los productores tuneros, quienes apelan a la tracción animal para atender áreas pequeñas y poco compactadas. Por ello ya se reportan unos 15 mil bueyes dedicados al trabajo en la ganadería y la agricultura.
Otra solución es la importación directa de combustible por parte de los usufructuarios y campesinos individuales, quienes desembolsan importantes cantidades de dinero pero tienen el beneficio en el desarrollo de las plantaciones y sus rendimientos.
Los perjuicios del bloqueo estadounidense a la producción de alimentos en Las Tunas repercuten en la falta de machetes, limas y otros insumos; fertilizantes; equipos y tecnología moderna; fungicidas, herbicidas y plaguicidas; reactivos para los laboratorios; medicamentos de uso veterinario y sistemas de riego.
Se suma la escasez de piensos y materias primas necesarias para su elaboración, lo que perjudica la producción de carne porcina y de huevos, además de la disminución de la siembra de algunos renglones de cultivos varios por la imposibilidad de importar semillas.
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