Salud

Abogan en Las Tunas por un mayor control epidemiológico

Abogan en Las Tunas por un mayor control epidemiológico
Brigadas especializadas intensifican las labores de fumigación en áreas identificadas con mayor riesgo de transmisión de arbovirosis (Tiempo21 Foto de la autora)

Las Tunas.- La prevención, la vigilancia y la educación sanitaria son fundamentos esenciales del sistema de Salud y, ante las constantes lluvias de los últimos días, las labores de saneamiento en la comunidad cobran mayor relevancia. En ese empeño laboran diversas brigadas de vectores en los ocho municipios, realizando el autofocal y el tratamiento adulticida.

Así lo ratificó José Rafael Reyes Rodríguez, jefe técnico del departamento de Control de Vectores, responsable del aseguramiento técnico de toda la actividad de Vigilancia y Lucha Antivectorial en el territorio tunero, que se organiza desde el Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología.

¿Qué acciones se implementan a fin de evitar la transmisión de las enfermedades arbovirales?

«En la actualidad se trabaja en las 14 áreas de Salud de los ocho municipios con el tratamiento focal, mediante la labor diaria de las brigadas en la inspección de centros laborales y viviendas para abatizar la totalidad del universo del territorio, fortaleciendo así el control epidemiológico durante la actual etapa lluviosa.

«Se utilizan algunas alternativas locales como los contenedores de abate, pequeños recipientes que se colocan en cada depósito para garantizar que el morador resguarde el producto químico cuando realice el recambio semanal del agua.

«También los operarios desarrollan acciones de educación sanitaria en centros laborales y viviendas, donde enseñan y demuestran cómo realizar el autofocal, con el propósito de identificar los riesgos ambientales que favorecen la presencia del vector y eliminarlos a medida que se realiza la revisión dentro del hogar; lo cual es fundamental para una mayor efectividad en esta etapa y reducir todo cuanto se relaciona con las enfermedades arbovirales».

Lo más importante durante el actual período es el autofocal con los operarios, explicó Reyes Rodríguez. «Se impulsa un tratamiento priorizado cada siete días, velando porque la población no incurra en prácticas inadecuadas como retirar los contenedores al lavar los depósitos y no volver a colocarlos. En ese caso, pasados tres o cuatro días, los huevos eclosionan y el depósito puede resultar positivo.

«El 80 por ciento de la efectividad forma parte del sistema de trabajo, pero el otro 20 por ciento depende del autofocal dentro de la vivienda. Por eso es tan importante crear conciencia sobre el cuidado del abate que se suministra durante los recorridos y sobre el control biológico, para garantizar que en las áreas intervenidas no proliferen las arbovirosis en los actuales meses de lluvia, cuando la población recurre además a la colecta de esa agua natural».

Potenciar la labor a nivel de la comunidad, una tarea de primer orden…

«Estamos insertados en las áreas determinadas de alto riesgo en los municipios. Los operarios se han ubicado por consejos populares, circunscripciones y manzanas donde mayores dificultades existen en relación con las arbovirosis, los casos febriles y los problemas ambientales que afectan a la comunidad y propician la aparición de focos».

Unido al proceso de abatización también se desarrolla la fumigación, añadió Reyes Rodríguez.

«A la provincia se le asignaron 50 bazucas de fumigación distribuidas en toda la geografía tunera para los lugares estratificados donde están identificadas las manzanas de riesgo”.

Significó el experto que es importante el apoyo de la población ante la presencia de los integrantes de las brigadas que desarrollan la intervención en cada zona para que tanto el tratamiento adulticida como el focal alcancen la efectividad requerida.

«Por lo menos en el tratamiento adulticida, cuando se llega a la comunidad, algunos moradores limitan el adecuado desarrollo de la labor, atrasando el trabajo de una brigada que se traslada hasta la localidad.

«Con relación al adulticida se debe cerrar la casa completa y permanecer por un período de entre 45 minutos y una hora fuera de la vivienda, pues mientras más tiempo permanezca cerrada, mejor contacto tendrá el plaguicida con el vector y mayores serán las posibilidades de eliminarlo. Hay muchas indisciplinas que se cometen al abrir antes de tiempo los hogares, lo que trae como consecuencia que no se elimine el mosquito adulto.

«Como ciudadanos nos corresponde ser responsables con la salud desde cada hogar y más ante la proliferación de otros vectores de importancia médica como moscas, cucarachas y roedores», concluyó.

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