Las Tunas

Las Tunas, una fundación que no cabe en una sola fecha

Las Tunas, una fundación que no cabe en una sola fecha

Las Tunas.- Ha correspondido al investigador y realizador radial Wilber Antonio Díaz Velázquez, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), encauzar el proyecto investigativo Las Tunas: tiempos de fundación, tesis presentada en el más reciente Congreso Nacional de Historia de Cuba, desarrollado en esta provincia.

“Es grato apreciar cómo cada vez más la sociedad tunera contemporánea toma conciencia de su verdadera historia fundacional. Eso tiene una explicación científica, se denomina transculturación. Se evidencia cuando los territorios se niegan a perder su memoria histórica, la que dio origen a lo que somos hoy”, afirma en diálogo con Tiempo21 el también Artista de Mérito de la Radio Cubana.

Según explica, tras la recuperación de las actas capitulares del Ayuntamiento de Las Tunas, ausentes del territorio durante más de un siglo, los asuntos relacionados con los orígenes de la localidad, que durante años constituyeron un enigma, comenzaron a esclarecerse.

“Las crónicas locales son claras al referir el origen fundacional del pueblo de Las Tunas, el 16 de agosto de 1748. No solo describen ese proceso, sino también las vicisitudes enfrentadas por nuestros fundadores y la manera en que el Ayuntamiento local y el Gobierno Provincial de Santiago de Cuba contribuyeron a solucionar aquellos inconvenientes”, señala.

Los documentos también detallan la fundación del Cabildo; identifican a los primeros gobernantes constitucionales del territorio; registran la creación de la primera Junta de Sanidad; la concesión de la gracia de Nueva Población; el título de Fiel Pueblo, primera distinción otorgada por España a Las Tunas; la constitución de la primera Junta Municipal; así como la obtención de los títulos de villa y ciudad, entre otros hitos administrativos que hoy apenas se mencionan.

“Cada uno de estos momentos merece ser recordado, enunciado y ponderado, pues constituye un peldaño en nuestro crecimiento jurisdiccional. Sin embargo, a la sociedad actual parece interesarle únicamente la fundación del pueblo y la designación de San Jerónimo como Santo Patrono, y para colmo ambos hechos suelen conmemorarse en una misma fecha, el 30 de septiembre, cuando es sabido que no coinciden ni en día, ni en mes, ni en año”, añade.

Díaz insiste en que aún queda mucho por explicar para que Las Tunas gane en disciplina fundacional y las nuevas generaciones comprendan correctamente cómo enunciar sus títulos históricos, particularmente los de pueblo, villa y ciudad.

“Esa labor corresponderá a los especialistas capaces de transmitir estos conocimientos con rigor y claridad”, considera.

A título personal, el investigador opina que las actas capitulares deben publicarse y ponerse a disposición del pueblo tunero cuanto antes, pues constituyen una fuente imprescindible para comprender la verdad histórica.

“Mientras eso ocurre, transculturar la información y las especificidades contenidas en esos documentos será una tarea de quienes amamos nuestra identidad y agradecemos el esfuerzo de aquellos que hicieron posible que hoy estemos aquí”, reflexiona.

La designación de San Jerónimo como Santo Patrono de Las Tunas, ocurrida el 30 de septiembre de 1709, constituye la ceremonia pública más antigua vinculada a la tradición fundacional del territorio. Este 30 de septiembre se cumplirán 317 años de aquel acontecimiento.

El esquema institucional tunero posee una cronología propia. Cada hecho, distinción, título o logro administrativo ocurrió en momentos diferentes y cuenta con fechas específicas que deben ser respetadas.

“No es posible mezclarlos entre sí, pues eso solo genera confusión conceptual y toponímica”, subraya.

A su juicio, un territorio puede y debe conmemorar cada uno de esos hitos, desde la mercedación del hato hasta la obtención del título de ciudad. A ellos se suman otros sucesos relevantes de la historia local, como el primer rescate municipal de 1880.

“La designación de San Jerónimo como Santo Patrono de Las Tunas es apenas uno de esos acontecimientos. ¿Qué ocurre entonces con los demás hechos históricos? ¿Acaso no merecen también ser recordados y conmemorados?”, concluye.

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