Las Tunas

Sabor divino de una celebración

Sabor divino de una celebración

Las Tunas.- En Cuba, las actuales circunstancias económicas y sociales son muy difíciles.  Sin embargo, cada 28 de septiembre, en áreas urbanas y comunidades rurales, se celebra el cumpleaños de los Comités de Defensa de la Revolución, esa estructura que ya acumula 66 años.

Nacieron hace más de seis décadas para velar por la seguridad del barrio y a ese cometido le sumaron la recogida de materias primas, las donaciones de sangre, el apoyo a las escuelas y consultorios del médico y la enfermera de la familia y el embellecimiento de las áreas comunes.

Todo lo hicieron -y lo hacen- con los pequeños o los grandes aportes de la gente sencilla, de los vecinos, de quienes se mezclan y se complementan con proyectos comunes porque entre los grandes tesoros está la calle en la que nacimos o crecimos, los amigos de la infancia y quienes comparten el pan y la sal.

La de hoy no es una fecha de oficinas ni de teatros sino de las calles y los portales, del espacio común que dos o tres vecinos limpiaron de malezas para sembrar hortalizas, del garaje compartido y de los columpios que alegran la vida a los niños y sus familiares.

En Las Tunas se multiplican esas premisas y, además, en esta tierra la celebración tiene un sabor divino con nombre propio. Y hasta con un ritmo musical que escribió Rogelio Díaz Castillo y popularizó el Jilguero de Cienfuegos. Al cabo de tantos años hace bailar a todos.

Si algo inmaterial distingue a esta tierra humilde es la caldosa, más que la magia y las décimas porque aquí se conjugan el plato y la canción, el sabor y el ritmo, todo mezclado, como la identidad de quienes habitamos el país y disfrutamos de la música y el alimento.

Un estribillo pegajoso y una gracia excepcional hicieron de las suyas a finales de 1979 y se adueñaron de los tuneros y de muchas otras personas que tararearon, cantaron y bailaron con alegría y gratitud. Todavía hoy, en cuanto suenan sus acordes, el cuerpo se dispone al movimiento.

En 1983, Las Tunas abrió un restaurante especializado en caldosa -gallina, viandas y numerosos condimentos- y todavía funciona con normalidad, luego de varios procesos reconstructivos.  Desde entonces, decenas de miles de personas han pasado por allí a probar la auténtica caldosa tunera.

La degustan también con frecuencia en los barrios. Allí solo falta un motivo para reunirse. Aparece una cazuela y lo que se va a elaborar. Alguien le corrige el punto de sal y mientras se cocina se dialoga y nacen proyectos culturales y deportivos con los niños o se debate de salud comunitaria y preparación ante desastres.

Hoy la caldosa tunera es el plato más popular de los cubanos y en este septiembre ocupa una posición de honor. Es que la Patria, después de todo, se defiende de muchas maneras, también, cocinando juntos.

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