Historia

Fidel: huellas de un gigante en Puerto Padre

Fidel: huellas de un gigante en Puerto Padre
Fidel cortando caña en la zona de San Ramón en Puerto Padre (Tiempo21 Fotos de archivo)

Puerto Padre, Las Tunas.- Era la mañana del 7 de junio de 1965. En el batey del central Antonio Guiteras, en Delicias, miles de trabajadores y el pueblo en general se concentraban desde horas tempranas, mucho antes de que asomaran las primeras luces del día.

Todos se habían convocado tras la anunciada visita de Fidel Castro. El líder de la Revolución, admirado por niños, jóvenes y adultos, llegaría en esa fecha a Puerto Padre durante su primera visita a la actual provincia de Las Tunas. Los puertopadrenses aguardaban impacientes, deseosos de conocer, aunque fuera de lejos, al hombre que devolvió a los cubanos la esperanza.

Ese lunes 7 de junio de 1965 se convertiría en día histórico para esta tierra. Por primera vez Fidel la visitaba, y lo hacía para coser, con sus propias manos, el saco de azúcar número 52 millones 173 mil 816, cifra con la que Cuba alcanzaba el sexto millón de toneladas métricas. Allí, rodeado de trabajadores, anunció que en venideras contiendas el país llegaría a los diez millones.

Fidel sellando el saco de los seis millones.

El primer abrazo al pueblo

Poco después, según recoge la investigación Fidel en Las Tunas. Tuneros con Fidel, de los autores Abel Julio Sastre Matos, Plácido Cruz Infante y Omar Villafruela Infante, se dirigió a la tribuna levantada en el batey Delicias, donde le esperaba gente del pueblo.

Así transcurrió la primera visita del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a Puerto Padre. Esa que dejaría libre el camino para que, cuatro años después, regresara al norte tunero.

1969-1970: La zafra de los diez millones y el machete en mano

El 14 de julio de 1969, Fidel regresó para presidir el acto de inicio de la zafra de los 10 millones. Además de los trabajadores del ingenio, entre los que se encontraban unos diez mil macheteros, la ceremonia de apertura trascendió por la participación popular y por la convocatoria de Fidel a colaborar con la contienda azucarera, llamado que patentizó con el ejemplo personal al dirigirse hacia la zona de San Ramón, donde contribuyó hasta el día 16 en los cortes de caña en la Granja «Paco Cabrera».

Acto de inicio de la zafra de los 10 millones.

Al año siguiente, el 31 de mayo de 1970, Fidel sorprendió a todos apareciendo en la sede de la Policía Nacional Revolucionaria de Puerto Padre. Allí sostuvo un diálogo franco con el combatiente Lázaro González Peña sobre el delito, la productividad y la disciplina social. No era un jefe lejano; era un hombre que quería conocer hasta el último detalle de la vida.

1978-1988: Obras que trascienden el azúcar

El 20 de enero de 1978, la huella de Fidel se concretó con la inauguración en Cayo Juan Claro de la Terminal de Azúcar a Granel Puerto Carúpano, una instalación moderna que acortaba distancias y agilizaba las exportaciones. Antes del acto oficial, recorrió cada rincón de la terminal y, en un gesto simbólico, vació personalmente el último saco cargado a mano en la tolva receptora. Luego pasó por el central Antonio Guiteras para constatar el montaje del subsistema que enviaría el dulce grano hasta el puerto.

Fidel en la inauguración de la terminal de azúcar.

Esa noche, el Comandante en Jefe durmió en La Llanita y al día siguiente desarrolló un recorrido desde La Boca por toda la playa; en Delicias visitó la casa de Teófilo Stevenson, quien lo acompañaba, y además, compartió con los padres del triple campeón olímpico y mundial.

Fidel en intercambio con los padres de Teófilo Stevenson.

También en la jornada del 21 de enero visitó la fábrica de Levadura Torula, en proceso constructivo; se detuvo ante la obra en edificación del Hospital y concluyó con un recorrido por el sistema de riego de Maniabón en el que cinco micropresas llevarían agua a todo el territorio de la Empresa Agropecuaria Antonio Guiteras.

Fidel en la fábrica de levadura torula.

Diez años después, el 28 de noviembre de 1988, Fidel volvió, pero esta vez con la mirada puesta en el turismo. Recorrió Playa Covarrubias, abanderó al contingente «Victoria de Girón»-encargado de construir la carretera hacia el polo turístico- y conversó con los vecinos de la comunidad de Marañón.

Encuentro de Fidel con los periodistas en la playa Covarrubias.

1996: El año del adiós sin despedida

El último año en que Fidel pisó Puerto Padre fue 1996, y lo hizo en tres ocasiones, como queriendo despedirse de cada rincón.

El 1 de abril llegó al central Antonio Guiteras, donde recibió información en la Sala de Análisis y recorrió los departamentos de bombas múltiples y los basculadores. No había discursos, solo preguntas técnicas y un interés obsesivo por la eficiencia.

El 5 de mayo se internó en el norte de la provincia para comprobar el estado de los campos de caña. Visitó la presa Machuca y dialogó con los constructores del Contingente Celia Sánchez Manduley.

Fidel en la presa Machuca.

El 28 de mayo, en la tarde, realizó su última visita. Recorrió las áreas productivas de la Granja Estatal de Nuevo Tipo, en Guabineyón 1, que entonces abastecía de alimentos a gran parte del territorio. Ese día, sin saberlo, se despedía para siempre de Puerto Padre.

Un legado que no se borra

Seis visitas en treinta y un años. Cada una con un propósito distinto: azúcar, seguridad, desarrollo, alimentos. Pero todas con un denominador común: Fidel no vino a ser visto, vino a ver, a preguntar, a tocar la tierra y la mano del pueblo.

Hoy, cuando se cumple el centenario de su nacimiento, puertopadrenses lo recuerdan como aquel hombre de barba y ejemplo que se dirigió al pueblo de Delicias, que cortó caña en San Ramón y que cosió un saco de azúcar con sus propias manos, como si el futuro de la isla cupiera en ese gesto. Fidel, el gigante de la sierra y el llano, dejó huellas imborrables en Puerto Padre.

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