Las Tunas

Parque 26 de julio, orgullo de Las Tunas desde hace 63 años

Parque 26 de julio, orgullo de Las Tunas desde hace 63 años
(Tiempo21 Foto/ Archivo del Periòdico 26)

Las Tunas.- En la provincia de Las Tunas, pocos lugares tienen en su nombre la histórica fecha del 26 de julio, cuando un grupo de valerosos jóvenes se propuso asaltar los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.  Una calle y un museo de esta ciudad, una cooperativa del municipio de Amancio, una secundaria básica de Majibacoa, y otro puñado de ejemplos.

Pero, la mayor parte de los tuneros, residentes aquí o en el extranjero, hemos crecido junto a una instalación que distingue a esta urbe y que luce con orgullo el nombre de Parque 26 de julio, aunque en lo íntimo y lo social, casi todos le digamos La Feria.

Está ubicado en un lugar de lujo, a la entrada de la ciudad, y de Oriente.  Por ello es punto de referencia para quienes viajan de un extremo a otro de esta isla maravillosa.  Además, se funde con su entorno para regalarnos una imagen de cubanía, tradiciones e idiosincrasia.

¿Cuántas personas habrán transitado por sus calles internas y sus áreas expositivas desde el lejano 18 de mayo de 1963, cuando abrió sus puertas como un parque de feria, con condiciones rústicas; pero, impresionante en su extensión?

En ese entonces, y todavía hoy, hubo orgullo y alegría porque desde la colonización española esas tierras se utilizaron en la crianza de ganado mayor.  Nada mejor que convertir ese escenario en un centro expositivo de lo mejor del desarrollo ganadero de la provincia.

Se incluye el rodeo y el coleo, además de competencias para demostrar habilidades típicas de las comunidades rurales.  Dígase domar toros y caballos, ensillarlos, ordeñar vacas y otras.

Con altas y bajas, a veces en sombras y otras a la luz, ese recinto expositivo ha acogido fiestas populares, ferias comerciales, presentación de orquestas, actos políticos, competencias deportivas y muchas otras actividades de este pueblo, que ha crecido junto al parque 26 de julio.

Ese espacio de Las Tunas es querido por todos, no solo por lo que es actualmente sino porque ahí, en el potrero del río Hormiguero u Hórmigo, el Mayor General Vicente García González reunió a 200 hombres para, el 13 de octubre de 1868, asaltar la ciudad.

También porque, al mirarlo, parece que la multitud, desde las gradas, aplaude la maestría de Jorge Barrameda, el vaquero mayor, de modo que crecen y se multiplican la las costumbres, la idiosincrasia y nuestra cubanía.

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