Las Tunas.- La vigilancia temprana se mantiene como el método más eficaz para el control de las plagas y enfermedades que afectan a los cultivos varios, lo que no solo concierne a los trabajadores fitosanitarios de la provincia de Las Tunas, sino que también es responsabilidad de los propios productores.
En el manejo de fincas, huertos, parcelas y otros espacios es una práctica sistemática la observación de las plantaciones para detectar a tiempo la aparición de diferentes insectos dañinos que afectan las flores, los frutos, las hojas, los tallos y las raíces.
A simple vista, con el chequeo diario a los sembrados, los tenentes de tierra también descubren manchas amarillentas o pardas en las hojas, asociadas a la incidencia de hongos o a la presencia de nemátodos que ocasionan perjuicios y reducen los rendimientos por hectárea.
Además de la experiencia individual de los productores, en el diagnóstico de las plagas resultan valiosas las capacitaciones impartidas por expertos de la Universidad de Las Tunas y de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales.
Luego de la identificación de los elementos nocivos que atentan contra los cultivos, corresponde su enfrentamiento, en su mayoría con medios biológicos, dadas las difíciles circunstancias por las que atraviesa la actividad agrícola en lo referente a la falta de plaguicidas y fungicidas.
Los bioproductos son recursos amigables con el medio ambiente que protegen las plantaciones pues contribuyen a mejorar la sanidad de los sembrados. Además, elevan los rendimientos porque reducen las afectaciones ocasionadas por hongos y una amplia gama de insectos.
Emplearlos a tiempo para controlar las plagas existentes en los campos cubanos es garantía de una agricultura sostenible, a lo que se suma el uso de trampas de luces y colores o plantas repelentes para que las afectaciones a los cultivos no sean significativas.
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