Salud

Modesto, la fuerza de la empatía en bata blanca

Modesto, la fuerza de la empatía en bata blanca
Foto/ Angel Luis Batista Santiesteban.

Por Maira Castro Lora

Las Tunas.- En el Hospital General Docente Doctor Ernesto Guevara, de Las Tunas, donde la historia se entrelaza con la vocación, transita desde hace cuatro décadas un hombre que, aun privado de la vista, ha sabido mirar más lejos que muchos, el Licenciado en Medicina Física y Rehabilitación, Modesto Silva Alfonso.

Su andar profesional comenzó con una pregunta íntima: ¿cómo puedo ayudar a los demás? La respuesta lo llevó a la rehabilitación, y más tarde a la psicología, siempre con la certeza de que la mayor recompensa es devolver a los pacientes la posibilidad de reincorporarse a la vida social y laboral.

En sus jornadas cotidianas atiende entre diez y doce personas, y en cada una deposita la paciencia, la entrega y la esperanza.

Entre los nombres que guarda su memoria está el de Maikel Yero, profesor universitario que, tras un accidente, vio su pierna casi hecha añicos. Modesto lo acompañó en el largo camino de la recuperación, hasta que volvió a caminar y a enseñar como símbolo de que la voluntad puede más que la adversidad.

Quienes lo rodean lo describen con palabras que parecen repetirse como un mantra: humilde, trabajador, humanitario, empático. Para Nancy Rodríguez Pupo, paciente de fisioterapia, es un profesional atento y un ser humano excepcional, miestras Israel Cárdenas Espinosa, colega de labor,  dice que es un rehabilitador de respeto, dueño de habilidades que sus pacientes agradecen con gratitud silenciosa.

Llegó a Las Tunas en 1987, procedente de La Habana, tras un trabajo con la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales. Desde entonces se quedó en la capital tunera, transitó por Manatí y Jesús Menéndez, y hoy, próximo a la jubilación, proyecta seguir ofreciendo su experiencia en el hospital que lo acogió.

La vida le negó la visión desde la niñez, cuando una catarata congénita y luego el glaucoma apagaron la luz de sus ojos. Pero nunca apagaron la claridad de su espíritu. Con fuerza de voluntad se sobrepuso a la discapacidad y se insertó en la vida útil, aunque le quedó la nostalgia de no poder impartir clases por no ser categorizado como docente.

Hoy aprecia las modificaciones jurídicas en Cuba con carácter más inclusivo, que favorecen a personas en situación de discapacidad en cuanto a condiciones adecuadas para su trabajo.

La música y el canto son sus pasiones íntimas. En un festival de Salud Pública, en el Hospital Calixto García, sorprendió al público con su voz. El cantante José Valladares, asombrado, preguntó: ¿De dónde salió ese hombre? Quizás la respuesta sea sencilla, salió de la voluntad, del amor por los demás, de la certeza de que la verdadera visión no está en los ojos, sino en el corazón.

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