Historia

A un siglo de su nacimiento, Fidel permanece entre su pueblo

A un siglo de su nacimiento, Fidel permanece entre su pueblo
Fidel en el acto por el aniversario 50 de los Comités de Defensa de la Revolución Foto/ Roberto Chile.

Con la nitidez del tiempo vivido, de una historia inmensa, renace Fidel. A un siglo de su nacimiento late junto a los agradecidos que no le permitieron morir.

Cada 13 de agosto, resplandecen con intensidad sus grados de Comandante; los mismos que ganó en las montañas guerrilleras y lo convirtieron en el máximo líder del pueblo, que lo tatuó en el alma de la nación.

Es el día, sí, el gran día en que, a la humanidad, hace un siglo se sumó uno de los más grandes hombres, el mismo que fue capaz de darlo todo, todo, por sus semejantes.

El aniversario 100 del natalicio del líder histórico de la Revolución Cubana deviene en canto hermoso de vida, porque Fidel es corazón de pueblo, sabiduría, lealtad.

Cada pedazo de la Isla tiene inscrito su paso redentor.

Por eso hoy brotan las mejores expresiones al evocarle, tal cual gladiador de la existencia humana. Y es que su legado cala en lo más profundo.

Se inmortalizó desde el mismo instante en que absuelto por la historia echó a andar la Revolución, de la cual es artífice.

Fidel vive en cada aurora, en cada hombre y mujer agradecidos. Es la voluntad misma de crear en beneficio común.

Fidel es y será por siempre bello paradigma de grandeza humana.

Y es que el de las botas guerrilleras, barba inigualable y verbo pulcro es verso, melodía, es vida.

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