Opinión

Urge la paz de la infancia

Urge la paz de la infancia
Foto/Reynaldo Lopez Peña.

Por Maira Castro Lora

Las Tunas.- La Asamblea General de las Naciones Unidas plantea que la paz crece cuando las personas deciden escucharse, dejar espacio y proteger la dignidad de quienes tienen experiencias, creencias y orígenes diferentes a los propios. En ese sentido propugna que convivir en paz no es un ideal abstracto para 2026; es una tarea práctica y urgente.

Así lo demanda el contexto belicista en el mundo, que contradice los fines y principios con que se creó esa Organización tras la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, pues buscaban especialmente librar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra.

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, corrobora que las víctimas infantiles constituyen un crudo reflejo de la brutalidad de la guerra y de la violencia de la que son objeto los niños y niñas, con consecuencias en las familias y las comunidades durante generaciones.

Este Primero de junio, Día Internacional de la Infancia, esas referencias advierten de la necesidad de denunciar y rechazar los actos de guerra, desde la comunidad internacional, cada país, y el espacio donde convivimos, justo cuando personas cercanas pierden la percepción del peligro, e incluso, en actitud irresponsable, apoyan campañas instigadoras del odio, intervenciones y bombardeos.

Aun en medio de la difícil situación económica de nuestro país, de carencias, carestía y apagones extendidos, no se justifica que una madre o un padre de familia pidan a voz en cuello el lanzamiento de una bomba para los dirigentes, junto a quienes se extendería una masacre sangrienta a la población.

Y nadie podría tampoco asegurar si tan malsano deseo se cumpliría en La Habana, o en la ciudad de Las Tunas, donde esas personas, de actitud impensada e irresponsable, podrían tal vez cargar en sus brazos el cuerpo sin vida del único hijo, su madre, un vecino, o ellos mismos dejar a algún niño huérfano.

Un mundo mejor y de paz puede fluir desde el pensamiento creador, la propuesta oportuna y la disposición de contribuir a propuestas, involucrados en proyectos y acciones transformadoras, en favor del ser humano en general, y de que la metralla nunca borre la sonrisa de nuestros infantes.

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