Opinión

Desmontando el Guion de Género: Voces adolescentes contra los estereotipos

Desmontando el Guion de Género: Voces adolescentes contra los estereotipos
Imagen tomada de Internet.

Las Tunas.-Desde que nacemos, la sociedad nos entrega un guion invisible que dicta cómo debemos actuar, qué debemos estudiar y hasta qué deportes podemos disfrutar basándose únicamente en el género.

Aunque el mundo avanza, los estereotipos —esas ideas preconcebidas y simplificadas sobre hombres y mujeres— siguen presentes en la educación y el hogar. Una nueva generación de adolescentes está empezando a cuestionar estas supuestas verdades absolutas.

El cambio generacional tiene rostro y nombre. Se manifiesta en la honestidad de Sabrina Cobas Ricardo, cuya pasión por el deporte y las ciencias desafía las restricciones tradicionales; y en la madurez de Leonardo Antonio Fuentes Domínguez, un joven dispuesto a reconocer y transformar sus propios sesgos en favor de una convivencia más justa.
Uno de los estereotipos más persistentes es la supuesta predisposición natural de las mujeres hacia las humanidades y de los hombres hacia las ciencias exactas.

Sabrina Cobas recuerda cómo este sesgo marcó su infancia. «En la escuela nos decían: ‘como eres niña, debes ser mejor en letras’. A nosotras nos convocaban a concursos de poesía y dibujo, y a los niños a matemática. Había niños que querían escribir poemas, pero ni les preguntaban, iban directo a las niñas».

Sabrina Cobas Ricardo. (Foto de la autora).

Sabrina también observó cómo a las estudiantes interesadas en las matemáticas, en ocasiones se les ignoraba en favor de sus compañeros, asumiendo que ellos tendrían un mejor desempeño por el simple hecho de ser hombres.

Leonardo Fuentes admite que este prejuicio incluso se filtra en la autopercepción de los jóvenes.
«Yo antes era de los que decía: ‘un problema difícil de matemáticas las mujeres no lo pueden resolver porque son más de letras’. Son cosas que uno debe ir cambiando, porque las mujeres también son inteligentes y saben».

El estereotipo de la fragilidad femenina versus la fortaleza masculina se manifiesta con fuerza en el patio de recreo

Sabrina relata cómo el deseo de jugar fútbol o pelota era reprimido por figuras de autoridad y a veces hasta por sus propios compañeros: «En Educación Física ponían a los muchachos a jugar y a las muchachitas nos dejaban sentadas. Decían: ‘no, eso es para los varones, ustedes apoyen’. Tuvimos que ocultar que nos gustaba el deporte para que no nos cuestionaran, hasta que crecimos y decidimos que no nos importaba lo que dijeran los demás».

El ámbito doméstico es, quizás, donde los estereotipos de género muestran su faceta más rígida. La división de tareas y las restricciones de salida suelen ser distintas para hijos e hijas.

Leonardo explica que, tradicionalmente, su hermana mayor asumía la limpieza mientras él hacía tareas externas como «cargar agua». Sin embargo, al cambiar la estructura familiar, él ha tenido que romper ese molde: «Ahora ayudo a mi mamá a limpiar y a cocinar; cosas que antes no hacía porque estaba mi hermana».

​Sabrina observa una disparidad en las expectativas familiares según el género. Mientras su hermano disfruta de mayor autonomía para participar en actividades recreativas, ella percibe limitaciones basadas en roles tradicionales: «Mi madre prefiere que permanezca en casa encargándome de las labores del hogar, incluso tras haber cumplido con mis responsabilidades, restringiendo las salidas con mi hermano y su círculo social».

El testimonio de estos jóvenes refleja una transición necesaria. La lucha contra los estereotipos no se trata solo de quién friega el plato o quién resuelve la ecuación; se trata de permitir que cada individuo desarrolle su potencial sin que el género sea una frontera. Como bien demuestran Sabrina y Leonardo, el primer paso para derribar estos muros es, precisamente, empezar a hablar de ellos.

Escuche el audio aquí.

/lrc/

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