Las Tunas. – El conocimiento de la legislación vigente y de los mecanismos de defensa es la herramienta principal para que los trabajadores cubanos puedan enfrentar situaciones de injusticia o maltrato en sus centros laborales.
Según explica la abogada Thaimi Carbonell Fuentes, integrante del Bufete Colectivo Municipal de Las Tunas, todo trabajador tiene el derecho constitucional de reclamar ante una medida disciplinaria o cuando considere que sus derechos son vulnerados, sin embargo, el éxito de estos procesos depende en gran medida del respeto a los términos legales establecidos.

«Los trabajadores tienen un término de siete días para acudir a un Órgano de Justicia Laboral (OJL), en el caso de los trabajadores designados o funcionarios, disponen de diez días ante su superior jerárquico», precisó Carbonell Fuentes.
La abogada subrayó que, aunque el trabajador puede presentar sus propios escritos iniciales, el acompañamiento letrado es fundamental desde el principio.
«El Bufete puede confeccionar el escrito de reclamación y, si el proceso escala a instancias municipales o provinciales, ofrecemos la representación directa mediante un contrato de servicios jurídicos».
Uno de los temas más sensibles abordados por la especialista fue el acoso laboral, este se manifiesta a través de actos hostiles, humillantes o degradantes que ocurren de forma repetida.
La experta señaló indicios claros de que una persona está siendo víctima de acoso: la carga excesiva de trabajo, asignaciones que no guardan relación con las del resto del colectivo, obligar al trabajador a realizar tareas de menor calificación técnica o científica a la que posee, cuando el superior utiliza a subordinados para ejercer presión sobre la víctima y el uso de guardias o sobretiempos innecesarios para dañar el equilibrio entre la vida laboral y personal del trabajador.
El acoso laboral no distingue géneros, pero sí se manifiesta de formas distintas, según la licenciada Carbonell, en las mujeres suele utilizarse el sexo o las responsabilidades de cuidado (hijos y hogar) como herramientas de presión, pero en los hombres, suele presentarse tras el reclamo de un derecho, desencadenando campañas de desprestigio para afectar su dignidad y forzar su renuncia.
Finalmente, la abogada realizó un llamado a la solidaridad de los compañeros de trabajo, ante la detección de estas conductas, la recomendación es asesorar a la víctima y animarla a buscar ayuda profesional.
«A veces el miedo a ser la próxima víctima impide que los testigos declaren, pero es vital documentar los incidentes, guardar evidencias y saber que el Decreto Ley 96 establece el marco legal para combatir la discriminación y el acoso», concluyó.
Para quienes se encuentren en situaciones similares, el Bufete Colectivo de Las Tunas mantiene abiertas sus puertas para ofrecer asesoría técnica y acompañamiento legal y garantiza que el entorno laboral sea un espacio de respeto y legalidad.
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