Las Tunas.- En medio de un año marcado por la incertidumbre deportiva, el entrenador de voleibol escolar Yoanqui Serrano Rosell enfrenta el reto de preparar a sus alumnos sin la certeza de si habrá competencias oficiales.
La dinámica de las escuelas deportivas ha cambiado, y la planificación se convierte en un ejercicio de paciencia y estrategia.
“Nosotros basamos la preparación en mantener la forma adquirida hasta el momento, puliendo deficiencias técnico-tácticas y sosteniendo la preparación física para no perder el ritmo”, explica Serrano.
El objetivo es claro: estar listos para cuando llegue la confirmación de los juegos escolares y aspirar a mejorar el sexto lugar alcanzado por el voleibol masculino el curso pasado.
A pesar de la ausencia de campeonatos provinciales, el entrenador asegura que cuentan con material humano suficiente.
“Tenemos atletas con experiencia competitiva y seguimos incorporando jóvenes con condiciones, sobre todo en la talla. Si no han pasado por el área deportiva, nos encargamos de enseñarles las bases y luego llevarlos al alto rendimiento”, afirma.
La estrategia combina la búsqueda de nuevos talentos con el perfeccionamiento de los jugadores ya formados, en un esfuerzo por mantener viva la esperanza de competir y alcanzar mejores resultados.
En tiempos de espera, la disciplina y la constancia se convierten en las principales herramientas de un equipo que no renuncia a soñar con la victoria.
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