Cultura

Fiesta de Raíces y Tradiciones honra a “Zabala”

Fiesta de Raíces y Tradiciones honra a “Zabala”
Fotos/ Reynaldo López, de archivo y de la autora.

Las Tunas.- “Para nuestra familia, más que un regocijo, es un honor que la Fundación Nicolás Guillén (FNG) le dedique esta edición de su Fiesta de Raíces y Tradiciones al legado del viejo”, confesó a Radio Victoria Eddy, el mayor de los hijos de Zabala, quien compartió su nombre con el primogénito.

La cita más importante que organiza en la provincia la institución llamada como el Poeta Nacional de Cuba, agasaja esta vez a Edilberto E. Agüero Rodríguez (“Zabala”) y sus Estampas Tuneras. El proyecto Zabaleando –como otros amantes de la identidad- está de plácemes.

Los hijos de Zabala mantienen viva la tradición.

Por eso, no extraña que la conferencia inaugural del Coloquio Internacional Presencia de Guillén versara sobre el tema. Así, Darlenis Urquiola, directora provincial de Cultura, compartió un singular acercamiento a los orígenes y el desarrollo de la popular comparsa.

Este momento del espacio teórico, sucedido en el memorial Vicente García, propició  que conociéramos detalles de la vida del “Zabalero mayor”, desde su nacimiento en 1933 hasta su desaparición física en el 2016. Allí, en el barrio marabú empezó la efervescencia de lo que sería después toda una tradición.

Edilberto E. Agüero Rodríguez (“Zabala”).

La investigadora narró, por ejemplo, cómo en 1952 Zabala participó en el carnaval como sartenero de la comparsa Alfonso Castillo, Camarón; su experimentación luego con “La Pinilla”, otra cofradía de ese tipo”; el nacimiento en 1956 de la denominación: Estampas Tuneras, el colectivo de su vida; y mucho más. “En el parque Maceo, estaban reunidos varios de sus miembros, cuando uno de ellos dijo: ‘¡Miren ustedes! ¡Qué clase estampa! Y enseguida nació la idea de nombrar así su agrupación”, comentó ella, ante un público expectante.

Poco a poco, Urquiola profundizó en la consolidación paulatina del proyecto artístico, ocurrida entre los años 1959 y 1970, refiriéndose –por ejemplo- al logro de una identidad sonora; al diseño de vestuarios y accesorios vinculados especialmente con la religiosidad (creencia en la Virgen de la Caridad); al vínculo con la comunidad; el uso de sorpresas en sus presentaciones y el interés de ir más allá del mero entretenimiento, provocando el pensamiento popular.

“Una vez usaron una avioneta como parte de sus presentaciones, en otras ocasiones se referían a los desalojos que se vivieron en años oscuros del pasado”, expresó (parafraseado) Darlenis. “Zabala es mucho más que el alma de una comparsa, es la alegría del pueblo tunero”, resumió ella.

Ciertamente, tras los pasos de todos los que han “arrollado” con su ritmo a lo largo de los años, en cada entrega del proyecto Zabaleando y en aquellos que llegan hasta la calle Adolfo Villamar, número 130, para avivar desde allí tanto legado, va implícita parte importante de nuestra cultura popular, algo de lo que Nicolás Guillén seguramente estaría orgulloso.

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