Deporte

Entre el arte y las nubes

Entre el arte y las nubes

Por: Yoel Romero González

Las Tunas:- Las mujeres residentes en esta provincia cubana no dejan de sorprendernos con sus hazañas. Como verdaderas heroí­nas de los tiempos actuales y con la estirpe y el valor heredados de Brí­gida Zaldí­var y Tomasa Varona, siempre tratan de dejar huellas en su paso por la vida. A diario escriben gloriosas páginas que bien merecen la pena ser contadas.

Katia Hidalgo Dí­az desde muy pequeña gustaba de los deportes extremos, no temí­a a las alturas y no podí­a controlar la adrenalina, nos revela con una sonrisa picaresca. Creció con la convicción de que algín dí­a iba a cumplir el sueño de subir a un avión y saltar al vací­o, querí­a ser paracaidista; idea que atemorizaba a sus padres nada más de escucharla hablar del tema.

La cercaní­a de su vivienda a una importante plaza de saltos en Las Tunas hace unas décadas, el Parque 26 de Julio, también conocido como La Feria, influyeron en ese pensamiento pues «desde la placa de la casa observaba detalladamente el descenso de cada paracaidista en plena caí­da libre y no podí­a esconder la emoción», confiesa con un brillo especial en los ojos.

Sus ilusiones siendo una niña se hicieron realidad hace dos años cuando matriculó en un curso impartido en la provincia para mujeres amantes del paracaidismo, el cual cursó y aprobó pudiendo realizar su primer salto en el mes de abril del 2023.

«El paracaidismo para mí­ es como una escuela en la cual me queda muchí­simo por aprender, me mantiene con todos los sentidos al lí­mite obligándome a superarme en cada salto que realizo y me ha demostrado que los lí­mites y temores solo están en nuestra mente. Es un placer mantenerme activa en esta disciplina la cual requiere de mucha constancia, compromiso y crecimiento personal», agrega.

Katia se las ingenia para organizar su vida de tal manera que alcance el tiempo para la atención a la familia, el trabajo, los quehaceres del hogar, los entrenamientos y los saltos, así­ como el cariño y atención especial a su hijo Kevin Leonel Rojas Hidalgo, un menor de 10 años de edad que estudia Violonchelo en la Escuela Vocacional de Arte de la localidad.

Confiesa que sin la ayuda de sus padres y de su esposo, también paracaidista con más horas de vuelo que ella, no hubiera podido con tanto. También la motiva mucho cuando su hijo le dice que para lanzarse de un avión hay que ser valiente.

Hidalgo Dí­az es Licenciada de la Escuela de Instructores de Arte en la especialidad de Danza, trabaja en el Centro Escolar Juan Ramón Ochoa y se desempeña además como estilista en el estudio fotográfico AXELSTUDIO, representó este año a Las Tunas en el Primer Concentrado Nacional para Mujeres Paracaidistas con sede en la provincia de Cienfuegos.

Esta mujer toda coraje y empuje tiene varias aspiraciones, «la primera es tener la posibilidad de seguir representando a las mujeres tuneras en este deporte; mejorar en cada aspecto técnico y escalar el nivel donde deje de ser una estudiante para convertirme en una paracaidista», concluye.

Así­ transcurren, sin caer en la rutina, cada minuto en la vida de Katia Hidalgo Dí­az, entre el arte y las nubes.

/lrc/

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