Las Tunas.- La música del violín llenó el recinto mientras las notas parecían recorrer la memoria de una ciudad acostumbrada a levantarse una y otra vez. No fue una noche cualquiera, Las Tunas celebraba los 230 años de su fundación y el medio siglo de constituidos los Órganos Locales del Poder Popular. Dos aniversarios que hablan de historia, identidad y participación; fechas que encontraron en una misma sesión solemne el espacio para el reconocimiento y la gratitud.
En el Cine Teatro Tunas, delegados, autoridades, dirigentes, invitados y trabajadores compartían un sentimiento común. Más allá de los acuerdos, las resoluciones y las formalidades propias de una Asamblea, la jornada destacó a quienes han dedicado buena parte de su vida al servicio de los demás.
Los primeros aplausos de la Sesión Solemne de Asamblea Municipal del Poder Popular de Las Tunas, fueron para 81 delegados que durante cinco años han mantenido un vínculo permanente con sus comunidades.
Allí estaban quienes tocan puertas, escuchan preocupaciones, acompañan familias y gestionan soluciones desde el lugar más cercano al pueblo: la circunscripción. Cada diploma entregado resumía incontables encuentros, recorridos y gestiones silenciosas que pocas veces ocupan titulares, pero sostienen la vida cotidiana de los barrios.

Después llegaron los hombres y mujeres que acumulan entre seis y catorce años de servicio. La emoción creció entre el público al reconocer en muchos de ellos a rostros familiares, vecinos que convierten la representación popular en una forma de vida. Sus historias hablan de sacrificios compartidos, de incontables momentos dedicados a resolver problemas y de la capacidad de mantenerse cerca de la gente incluso en las circunstancias más difíciles.
La ceremonia avanzó y el homenaje se hizo más profundo. Once delegados, con hojas de permanencia entre 15 y 19 años en sus responsabilidades, recibieron el reconocimiento de la Asamblea. En sus trayectorias aparecen momentos complejos de la vida nacional, desde desafíos económicos hasta la pandemia de la COVID-19. Muchos calendarios de resistencia y compromiso, de acompañamiento constante cuando más se necesitó.

Pero quizás uno de los instantes más conmovedores llegó con el reconocimiento a quienes han permanecido dos décadas o más al servicio del Poder Popular. Algunos acumulan hasta 45 años representando a sus comunidades. Son generaciones enteras dedicadas a escuchar, orientar y acompañar, construyendo la memoria viva de los barrios. En sus rostros se reflejaba la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de permanecer fieles a una misión que asumieron desde hace décadas.

La noche también sirvió para agasajar a quienes constribuyen al fortalecimiento de los Órganos del Poder Popular desde instituciones y sectores estratégicos. La Placa Conmemorativa por el 50 Aniversario de su constitución fue entregada a personalidades y organismos cuya labor acompaña el desarrollo de este sistema de gobierno, consolidando espacios de participación y servicio a la ciudadanía.

La historia de la ciudad tuvo igualmente su momento. La Placa 230 Aniversario de la Fundación de Las Tunas distinguió a hombres, mujeres e instituciones que han dejado una huella visible en el crecimiento del territorio. La salud, la educación, el deporte, la cultura y la economía encontraron representación en una lista de homenajeados que refleja la diversidad de quienes construyen diariamente el presente de Las Tunas.

Entre los momentos más celebrados estuvo la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial para la agrupación Petit Dancé y la Comparsa Zabala y sus Estampas Tuneras. El reconocimiento trascendió lo institucional para convertirse en un homenaje a la memoria colectiva. Son expresiones culturales que han acompañado durante décadas la vida de varias generaciones de tuneros y que hoy forman parte inseparable de la identidad local.
La gratitud de la ciudad se extendió también más allá de sus fronteras. La condición de Huésped Ilustre fue conferida a personalidades nacionales e internacionales que han demostrado una relación estrecha con Las Tunas y una permanente solidaridad con su pueblo. Cada distinción entregada simbolizó la capacidad de esta tierra para agradecer a quienes la acompañan y la defienden desde distintos escenarios.
Los agasajados fueron los diputados a la Asamblea nacional del Poder Popular por el municipio de Las Tunas Félix Martínez Suárez y José Miguel Gómez del Vallín; Pablo Alberto Civil Espinosa, destacado atleta quien se mantuvo durante seis temporadas al frente del equipo de los Leñadores; Khalid Hamed Issa Al Tai, ejemplo de solidaridad constante con las instituciones del municipio de Las Tunas, con aportes materiales en especial a las instituciones de salud y el permanente apoyo político a la Revolución cubana.
También fueron reconocidos Franco Tonon, coordinador regional de los Círculos de Lombardía y secretario del Círculo de Lodi de la Asociación de Amistad Italia-Cuba, asociación creada en abril de 1961 durante la invasión mercenaria por Playa Girón, firme defensor de la Revolución cubana y promotor principal del hermanamiento de Lombardía y Las Tunas; Tomi Kuhanen, puente entre las culturas de Finlandia y Las Tunas en su labor de más de una década combinando el activismo político y la ayuda humanitaria con la promoción cultural, siempre desde una perspectiva de solidaridad internacionalista.

Uno de los capítulos más emotivos de la noche fue, sin dudas, la entrega de la condición de Hijo Ilustre. Periodistas, promotores culturales, profesionales de la salud, comunicadores, dirigentes comunitarios y combatientes recibieron el homenaje de una ciudad orgullosa de sus hijos. Cada nombre evocó una historia de esfuerzo, talento y compromiso con Las Tunas.







El momento culminante llegó con la entrega de la Réplica del Escudo de la Ciudad, el más alto estímulo que concede la Asamblea Municipal. En el símbolo que recuerda el legado de Vicente García se resumieron los valores de un pueblo que distingue a quienes contribuyen de manera extraordinaria a su desarrollo. El ex pelotero Ermidelio Urrutia, la Universidad de Las Tunas y el equipo de béisbol Leñadores recibieron una distinción que representa el respeto y la admiración de toda una ciudad.



Una ciudad no se construye solo con calles e instituciones, sino con las personas que la sirven, la crean y la sueñan. A ellas estuvo dedicada esta Asamblea Solemne en la que Las Tunas celebró sus 230 años de historia y el aniversario 50 de los Órganos Locales del Poder Popular.
Entre reconocimientos y emociones compartidas quedó reafirmada una certeza: el principal valor de esta tierra es su gente, protagonista de la transformación de sus comunidades y de la construcción cotidiana de la urbe.
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