Las Tunas.- A fines de los años 80, cuando el mundo empezaba a vislumbrar la revolución de la informática personal y la computadora era un objeto casi de ciencia ficción en la Isla, surgió un proyecto destinado a acortar esa brecha.
Este 8 de septiembre se cumple un nuevo aniversario de la fundación de los Joven Club de Computación y Electrónica, una iniciativa que nació en 1987 con el objetivo de democratizar el acceso a la tecnología entre los jóvenes cubanos.
Creados por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, los Joven Club nacieron como un proyecto social para garantizar que el acceso a un ordenador no fuera un privilegio elitista o exclusivo del sector científico, sino una herramienta al alcance de la comunidad.
En sus inicios, estas instalaciones se convirtieron en el primer punto de contacto real de miles de estudiantes y trabajadores con un teclado.
Los primeros pasos de la institución se centraron en ofrecer cursos básicos de alfabetización digital y enseñanza de programación inicial en lenguajes como nociones elementales de electrónica aplicada.
Además, este proyecto priorizó la inclusión social al brindar acceso gratuito e intencionado a niños, adolescentes, adultos mayores y personas con discapacidad que no contaban con equipamiento en sus hogares.
De forma paralela, las salas se transformaron en espacios pioneros para el entretenimiento de la época, fomentando el desarrollo de los primeros torneos de videojuegos locales y la interacción de los usuarios con software educativo.
Con el paso de las décadas, la red de Joven Club se extendió hasta superar las 600 instalaciones en todos los municipios del país, alcanzando zonas rurales e intrincadas donde no existían otras alternativas informáticas.
Su evolución refleja las distintas etapas del desarrollo tecnológico nacional: mientras que durante las décadas de 1980 y 1990 el enfoque principal estuvo volcado a la alfabetización digital básica y la lógica de programación, el periodo entre los años 2000 y 2010 marcó una etapa de expansión comunitaria mediante salas de juegos en red e intranets locales.
En la actualidad, estas salas han reorientado sus prioridades hacia la prestación de servicios de conectividad, el apoyo a trámites, el alojamiento de contenidos nacionales como la enciclopedia EcuRed o la plataforma Mochila y la facilitación del proceso de bancarización.
A pesar de las limitaciones de infraestructura, la escasez de piezas de repuesto y los retos en la conectividad que han marcado el contexto nacional, los Joven Club se mantienen como una referencia histórica de cómo se gestó la primera ola de alfabetización tecnológica en la sociedad cubana.
Hoy, al conmemorar otro aniversario, estos espacios continúan redefiniendo su rol en medio de la transformación digital, recordando que su propósito original fue, ante todo, convertir la tecnología en un bien colectivo.
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