Por Giosber Pérez Tamayo
Amancio, Las Tunas.- Las 176 medidas aprobadas por el Estado cubano para impulsar la transformación de la economía, constituyen una oportunidad para fortalecer la gestión económica desde los territorios y aprovechar mejor las potencialidades de cada municipio.
Su verdadero impacto, dependerá no solo de su implementación, sino también, de la capacidad de convertir las decisiones en resultados concretos para la población.
En ese propósito, la eliminación del burocratismo ocupa un lugar esencial. Los excesivos trámites, la lentitud en la toma de decisiones y las barreras administrativas, limitan la iniciativa y frenan el desarrollo local.
Si se aspira a una auténtica autonomía municipal, es imprescindible que los gobiernos locales dispongan de mayores facultades para decidir, gestionar recursos y responder con agilidad a las demandas de sus comunidades, siempre en correspondencia con las políticas de país.
La autonomía no significa actuar de manera aislada, sino contar con las herramientas necesarias para aprovechar las fortalezas de cada lugar y encontrar soluciones oportunas a sus desafíos.
Para ello, resulta indispensable simplificar procedimientos, eliminar formalismos innecesarios y fomentar una gestión pública más eficiente, transparente y cercana a la ciudadanía.
En este escenario, quienes dirigen tienen una responsabilidad decisiva. Se requiere de cuadros y directivos con liderazgo, visión estratégica, sensibilidad ante los problemas de la población, disposición para escuchar, dialogar y actuar con prontitud.
La implementación de las medidas exige preparación, creatividad, actitud proactiva que permita identificar obstáculos y superarlos sin demoras.
El éxito dependerá de la voluntad de cambiar viejas prácticas, de promover una cultura de trabajo basada en la eficiencia, la responsabilidad y la búsqueda de soluciones.
Cada decisión acertada, trámite simplificado y proyecto que genere desarrollo contribuirán a fortalecer la economía local y a mejorar la calidad de vida de la población.
Por ello, en el municipio de Amancio se impone contextualizar lo aprobado por el Estado Cubano con urgencia, para transformar la economía, darle participación al pueblo en su control de forma sistemática. Debemos evitar que ocurra como ha pasado con los Proyectos de Desarrollo Local que quedaron estancados.
Las 176 medidas representan un camino hacia una gestión económica más dinámica y eficiente. Convertir ese propósito en realidad demanda menos burocracia, mayor autonomía para los municipios y directivos que asuman el reto de liderar con iniciativa y responsabilidad el resultado.
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