Las Tunas.- Llevar los recursos visuales y narrativos del séptimo arte directamente al terreno de las letras es el propósito central del curso de verano que imparte por estos días el escritor Sandro David Leyva González.
Dedicado a la cinegrafía literaria, el espacio formativo busca dotar a los creadores de herramientas inmersivas que trascienden los límites de la lectura convencional.
El taller no surge de la improvisación, sino de un sostenido trabajo de indagación teórica y práctica, según explicó el propio autor a Tiempo21 la iniciativa materializa años de estudio enfocados en trasladar los códigos de la pantalla grande y la televisión hacia la creación escrita:»El curso de técnicas literarias sobre la cinegrafía literaria es la práctica sobre una investigación que he realizado desde hace algunos años para acá, donde trata de explotar técnicas propias del cine y de la televisión y plasmarlas en la literatura…»
Con esta propuesta, el espacio busca activar canales perceptivos más allá de la vista, el sentido predilecto de la narrativa tradicional, conectando profundamente con la naturaleza sensorial del ser humano para lograr una atmósfera mucho más envolvente en la obra.
Durante las sesiones, los participantes desglosan elementos como el manejo de cámaras, los tipos de encuadre y la construcción de escenas desde una óptica visual y sonora.
Ante cualquier duda sobre si este método busca desplazar los moldes clásicos de la escritura, el tallerista aclara de forma directa: «Esto no quita, y se lo digo siempre, que tengas que escribir así. Esto es un recurso más que te estoy dando, no es que la literatura convencional esté mal. Pero en esencia es eso, dar una serie de herramientas y de recursos para que el escritor escriba de una manera más sensitiva y más enajenativa.», concluyó.
La meta última de este programa estival es transformar el rol de quienes se acercan a los libros, al enriquecer el texto con una arquitectura cinematográfica y sensorial, la lectura deja de ser un acto pasivo para convertirse en una experiencia donde cada lector completa la historia a partir de sus propias vivencias, abriendo un abanico de infinitas interpretaciones para una misma obra.
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