Las Tunas.- Crecer juntos en la construcción de la identidad de las adolescencias en Cuba, motiva un proyecto que suma al municipio de Jobabo, de la provincia de Las Tunas, junto a otros territorios del país en el afán de transformar desde la prevención y la atención de los determinantes del embarazo y la fecundidad en ese grupo etario, una vulnerabilidad para el Programa de Atención Materno Infantil y la salud de las familias.
En esta oportunidad, cargados de expectativas, llegó a la sureña localidad tunera un grupo de expertos de las agencias de las Naciones Unidas (UNICEF y UNFPA), coordinadores del Proyecto Conjunto Prevención y atención del embarazo y la fecundidad en la adolescencia en Cuba. Su propósito estuvo enfocado en incrementar la calidad de la atención a la salud sexual y reproductiva de este grupo etario.
Ante el nuevo desafío, el programa inició con el intercambio entre autoridades del Gobierno, los sectores de la Salud y Educación, y organizaciones estudiantiles y de masas; así como el acercamiento con muchachas y muchachos y madres adolescentes, interesados en describir el fenómeno en ese municipio para sensibilizar a las comunidades y las familias ante los riesgos de este problema de salud, la violencia basada en género y el acceso a los servicios de salud.
La experta Livia Quintana Llanio, Asociada de Programas del Fondo de Población de Naciones Unidas en Cuba (UNFPA), destacó la coordinación por la parte nacional de los ministerios de Educación y Salud Pública y la convocatoria de organismos, organizaciones y decisores institucionales locales.
«Transformar desde la adaptabilidad de las familias y la sociedad el tema de la gestación en la edad temprana será un reto para los protagonistas del Proyecto que gestará la experiencia por tres años bajo el acompañamiento desde el Sistema de Naciones Unidas, (UNICEF y UNFPA), y con un financiamiento de la Unión Europea».

La experta señaló que como actividad inicial clave, figura «la realización de un diagnóstico de los determinantes del embarazo y la fecundidad adolescente, lo cual permitirá aplicar un conjunto de acciones orientadas a distinguir los servicios sanitarios desde una visión integral que implica consolidar la estrategia de implementación de los estándares de calidad.
«También focaliza, de manera particular entre las áreas, el acceso a métodos anticonceptivos variados con el reforzamiento del desarrollo de capacidades y competencias del personal de salud a fin de brindar servicios amplios en el tema de anticoncepción, orientación y consejería, hasta la atención, cuidado y seguimiento de adolescentes y de los hombres para la regulación de la fecundidad», precisó.
«En el segundo resultado está previsto, en términos de identificación, con qué actores contamos, pues todas las acciones requieren de la integración de los distintos sectores y protagonistas en cada territorio con el propósito de transformar mentalidades e impulsar la necesaria modificación de las normas culturales».
Añadió la Asociada de la UNFPA que «hay un determinante del embarazo y la fecundidad adolescente clave, las uniones tempranas que se producen generalmente con hombres adultos y la población adolescente, de ahí es esencial que la población conozca y se apropie de ese cambio de visión respecto a qué implicaciones tienen para el desarrollo de los adolescentes y la vida social.
«El diagnóstico trazará pautas adaptadas a cada territorio, como paso previo al diseño de las acciones y antes de emprender una estrategia que transforme los factores que inciden en el embarazo y la fecundidad adolescente», concluyó.
Jobabo ante la autonomía de los adolescentes
En el camino hacia la necesaria transformación de un territorio resiliente al descenso de este indicador sanitario, las metas resultan ambiciosas. En ello, el personal del Sistema de Salud apuesta por la resolutividad y la optimización de las prestaciones asistenciales, dirigidas a un grupo poblacional que urge incorpore la percepción del riesgo, los derechos sexuales y reproductivos con enfoque de género y la autonomía corporal.
Para el máximo representante del sector salubrista en la provincia el doctor Ariel Guevara Bringa, este Proyecto Conjunto es un logro, «la provincia tiene una misión fundamental a fin de sostener los indicadores y la salud materna infantil y es controlar el embarazo en la adolescencia. Este municipio el pasado año cerró con un número importante de gestantes adolescentes, alrededor del 20 por ciento de la provincia.
«Este año mantiene la mortalidad infantil en cero y mediante las estrategias del sector, que interrelacionan acciones de promoción, la capacitación y la labor educativa junto a los medios de comunicación, disminuye el indicador con registro actual de un 15 por ciento, un impacto discreto que posterior a implementar este Proyecto prevé resultados más concretos y objetivos», acotó.
Ante una población básicamente rural y el arraigo de una cultura y prácticas sustentadas en tradiciones familiares, opinó que, «la maternidad en edad temprana se convierte en vulnerabilidad para el Programa de Atención Materno Infantil y la salud de las familias, de ahí la trascendencia del impacto social ante este fenómeno demográfico.
«Durante los tres años de puesta en práctica será suficiente para lograr el objetivo, que en un primer periodo concreta la proyección de un diagnóstico, mediante encuestas estándar destinadas a estratificar y definir las causas que provocan el incremento del embarazo en esa edad», precisó el galeno.
Posteriormente, en la segunda y tercera etapas, añadió «la labor se enfocará en aspectos intervencionistas con el propósito de evaluar resultados. Suponemos que este debe ser un indicador a cumplir en el próximo período, pues consideramos que en la salud materno-infantil de Jobabo el embarazo en la adolescencia no va a ser un problema.
«En la provincia se ha logrado un enfoque intersectorial, existen varias acciones como el funcionamiento de clubes, incluso en las consultas de planificación familiar se modificaron las normas para lograr el acercamiento voluntario y la identificación con el espacio, flexibilidades que incrementan la libertad como opción ante la diversidad de los servicios», refirió Guevara Bringa.
Actualmente se impone la transformación, pues existe un trabajo previo con otros proyectos que abordaron diversas aristas del fenómeno y con esta nueva propuesta la gestación en la adolescencia debe dejar de ser un problema de salud en la localidad, ponderó la máxima autoridad del ejército de batas blancas en la provincia.

Adolescencias bajo el enfoque educativo y comunicacional
Tener una expresión real de cómo se percibe el tema desde el criterio activo de las nuevas generaciones, en los entornos de la familia, el centro escolar, la comunidad y la sociedad en su conjunto, motivó uno de los espacios vitales del encuentro de los visitantes al sureño territorio, en esta oportunidad para incluir en los soportes comunicacionales la manifestación más tangible de la vida de los adolescentes.
«Queremos que el Proyecto involucre a los actores locales, a las y los adolescentes bajo su propia idea, no basta con los criterios de los expertos ante la generación de productos comunicativos y contenidos, sino que es vital el diálogo para entender demandas y necesidades de información, así como las prácticas incorporadas», agregó Tamara Roselló Reina, Oficial de Comunicación de la Unicef en Cuba.
«Las tecnologías son atractivos y es ese otro lenguaje, de ahí que, ante el contexto complejo con la conexión, la oportunidad de conversar con ellos e imaginar un poco en qué espacios podemos multiplicarnos, resultó primordial a fin de obtener mayor presencialidad en escuelas, parques, áreas deportivas, discotecas, puntos de ventas y en las instituciones de salud.
«Pretendemos abarcar los espacios cotidianos donde viven, comparten y están sus familias y los hombres que terminan siendo las parejas de las adolescentes embarazadas, pues es importante llegar con el mensaje a todas esas personas», subrayó la experta.
«El Proyecto también incorpora un componente sólido vinculado a los servicios de salud sexual y reproductiva, con el propósito de ampliar su acceso. Se busca dotar a la población de anticonceptivos de larga duración, contar con profesionales mejor preparados y, desde la comunicación, estimular la participación con el objetivo de transformar los espacios sanitarios, la educación integral de la sexualidad y el diálogo intergeneracional».
Comentó Roselló Reyna que «muchas veces esta problemática está arraigada culturalmente, están dentro de una familia a partir de la experiencia de una abuela, una tía y una mamá, que también fue madre adolescente, por lo que se normaliza ell fenómeno como si fuera una realidad que no se puede transformar.
«Por ello nos corresponde desde el rol de los adultos, las instituciones y las familias, identificar los resortes del cambio en el cual la comunicación puede ser una herramienta poderosa para encontrar respuestas y plantear interrogantes como, por qué se mantiene esa realidad y las relaciones de desigualdades de género que reproducen prácticas de falta de oportunidades.
»Los adolescentes tienen metas desde la continuidad de estudios y carreras profesionales y nunca se visibilizan siendo padres, sin embargo, pasa y es el momento propicio para acentuar que el embarazo se convierte en un obstáculo ante los sueños personales y que disponen de información y opciones para decisiones certeras, pues es esa una responsabilidad para la adultez», especificó en su diálogo.

Crecer junto a otras oportunidades con el diseño de estrategias participativas para prevenir embarazos tempranos y no planificados, y romper vulnerabilidades basadas en estereotipos y prácticas familiares, sostienen las expectativas de los nuevos actores del Proyecto Conjunto en el municipio de Jobabo, una meta que busca potenciar la autonomía de la adolescencia en Las Tunas.
/abl/