Historia

El eco de un legado: pueblo tunero recuerda a Vilma Espín a 19 años de su partida

El eco de un legado: pueblo tunero recuerda a Vilma Espín a 19 años de su partida

Las Tunas. El recuerdo de Vilma Espín Guillois se siente hoy con especial fuerza en cada rincón de esta provincia. Al cumplirse 19 años de su desaparición física, las mujeres tuneras, al igual que las del resto del país, se unen en un homenaje que nace desde el barrio, el surco, las aulas y los centros de trabajo.

No se trata de una conmemoración distante, sino del reconocimiento vivo a la eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), cuya impronta sigue marcando el camino de la emancipación y la equidad en la isla.

Para las generaciones que crecieron al amparo de sus conquistas, hablar de Vilma es evocar la metamorfosis de la mujer cubana. Nacida en Santiago de Cuba e ingeniera química en una época en que las mujeres apenas pisaban las aulas universitarias, cambió una vida de comodidades por la clandestinidad y el uniforme verde olivo de la Sierra Maestra.

Su verdadera batalla, sin embargo, comenzó el 23 de agosto de 1960, cuando unificó las distintas organizaciones femeninas para fundar la FMC. Bajo su guía, la organización se convirtió en el motor impulsor de la alfabetización, la incorporación masiva de las mujeres al empleo remunerado y la creación de los Círculos Infantiles.

Casi dos décadas después de aquel 18 de junio de 2007 en que su corazón dejó de latir, las cubanas encuentran en su pensamiento un asidero ético indispensable.

En los debates actuales sobre la prevención de la violencia de género, el empoderamiento femenino y la atención a las familias, se respira la visión adelantada de una mujer que desafió los prejuicios de su tiempo.

Hoy, en los bloques de la Federación de Mujeres Cubanas de Las Tunas y en las comunidades de toda Cuba, el mejor tributo se traduce en acción. Lejos de los formalismos, el homenaje se vive en los talleres de orientación, en el liderazgo de las jóvenes que asumen nuevos retos y en la resistencia cotidiana de quienes sostienen el hogar y la sociedad.

La figura de Vilma Espín permanece no como un recuerdo estático, sino como un impulso. A 19 años de su partida, las tuneras reafirman que la obra por la que ella luchó sigue siendo un camino abierto, un compromiso que se defiende y se construye cada mañana.

/lrc/

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