Las Tunas

General invencible en todas las batallas

General invencible en todas las batallas

Las Tunas.- Cuatro letras, no más, bastan para identificar a uno de los mejores y más dignos hijos de nuestra Cuba, al combatiente invencible de todas las batallas, al hombre ejemplo y guía, al hermano fiel, a quien se convirtió en símbolo de arrojo, firmeza y valentía.

Decir Raúl es suficiente.  Ni siquiera se necesita mencionar sus legendarios apellidos, ni que ostenta el grado de General de Ejército, ganado bajo la metralleta enemiga en el Cuartel Moncada, el desembarco del Yate Granma, o en muchísimos parajes de la inmensa Sierra Maestra.

Para los cubanos es el líder vivo de la Revolución, el conductor de numerosos procesos, el que no se amilanó en el Presidio Modelo y el que sigue activo, a sus 94 años -casi 95- con el pie en el estribo, como corresponde a los revolucionarios que nunca claudican.

Voces de mal agüero se han ensañado contra él, cuestionan su virtud y pretenden ponerlo tras las rejas por hacer cumplir la soberanía de la Patria frente a vuelos de aeronaves que bien podrían compararse con las alas del águila imperial que nos amenaza por resistir apenas a 90 millas.

Pero, Raúl no está solo.  Con él estamos millones, en Cuba y fuera de las fronteras de este archipiélago irredento.  Y lo acompañamos por las ideas que siempre ha defendido, porque su imagen se repitió una y otra vez al lado de Fidel y por sus méritos bien ganados, que nada tienen que ver con el parentesco de su sangre.

A pocos días de cumplir 95 primaveras, su figura se yergue como un monumento viviente de la Revolución y encarna la estirpe del estratega, el organizador, el hombre de las misiones imposibles, el dueño de una entereza inquebrantable y un férreo defensor de la disciplina.

Raúl es la esencia de la Revolución y con su enorme grandeza marca el camino.  Se le quiere y admira porque nos enseñó que rendirse es una palabra que nunca se hará realidad en Cuba.  Hacerlo sería traicionar el pasado y el futuro, a José Martí y a Fidel.

Su nombre, es enseñanza y símbolo, fuego y voluntad, firmeza y corazón, ternura y lealtad; es la memoria viva de la Patria, un ejemplo que llevamos tatuado en el alma para siempre.

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