Historia

Cuando la sangre se hizo palabra

Cuando la sangre se hizo palabra
Foto de archivo.

Las Tunas.- La madrugada del 15 de abril de 1961 amaneció con el rugido de los aviones enemigos sobre La Habana. La base aérea de Ciudad Libertad fue uno de los blancos principales de los bombardeos realizados por aviones de la brigada mercenaria entrenada y apoyada por Los Estados Unidos, como preludio de la invasión por Playa Girón. Entre el humo, el estruendo y la metralla, el joven artillero cubano Eduardo García Delgado defendía su puesto.

Eduardo, de 25 años de edad, había nacido humilde, trabajador, comprometido con la Revolución. Ese día, la historia lo colocó en el centro de la batalla. Una ráfaga lo alcanzó, dejándolo gravemente herido. La sangre brotaba, la vida se le escapaba. Sin embargo, en ese instante decisivo, su espíritu se aferró a un gesto que trascendería generaciones.

Con la fuerza que le quedaba, tomó su propia sangre como tinta y escribió en la pared una sola palabra, “Fidel”. No fue un simple nombre, sino un símbolo. Era la expresión de lealtad, de confianza en el líder, de compromiso con la Revolución que apenas comenzaba a forjar su destino.

Eduardo murió poco después, pero su acto se transformó en un emblema. La juventud cubana encontró en él un espejo de valentía y entrega. Su sangre, convertida en palabra, fue más fuerte que las bombas y más duradera que el estruendo de la guerra. Se evangelizó como uno de los símbolos más recordados de la resistencia contra la invasión de Girón.

Su historia ha sido narrada en periódicos, actos conmemorativos y en la memoria colectiva como ejemplo de heroísmo.

Foto de archivo del Periódico Granma.

Hoy, al recordar a Eduardo García Delgado, no evocamos solo al joven que cayó en Girón hace 65 años, recordamos al símbolo que, en el instante final, convirtió su sacrificio en mensaje eterno: la fidelidad a un proyecto de justicia y soberanía.

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