Las Tunas.- Los días en que el séptimo arte llegaba a barrios y comunidades de toda Cuba, convirtiéndose en fiesta y asombro al ver personajes de ensueño actuar en un televisor gigante a cielo abierto, parecen renacer en plena revolución tecnológica del siglo XXI.
No habían transcurrido dos años de la creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (Icaic) cuando, sobre todo tipo de vehículos -incluso animales de carga- se montaban proyectores y pantallas para llevar la magia del cine a cualquier rincón del país, sin importar la lejanía, los caminos abruptos o la propia naturaleza.
Así se abrió camino el cine móvil, como la misma Revolución que lo impulsaba. Lo que parecía un sueño para montunos y guajiros se convirtió en realidad: junto a la utopía de ver cine, llegaba también la posibilidad de informarse sobre la obra socialista que los dignificaba.
Con el tiempo, la electrificación masiva y los avances tecnológicos llevaron televisores y proyectores a los hogares, mientras la política de hostigamiento del imperio vecino apagaba sueños y oscurecía comunidades. Sin embargo, el Icaic, institución cultural que no muere, se reinventa como arma ideológica en defensa de lo más puro de la nación, adquiriendo nuevas tecnologías para revivir aquella experiencia del cine móvil.
Pantallas inflables, como la inaugurada este jueves 3 de septiembre frente al Teatro Tunas, vuelven a encender la magia del séptimo arte. “Con este equipamiento llegaremos lo mismo a repartos citadinos que a barrios y comunidades”, destacó a Tiempo 21 Leonel Escalona Estrada, director del Centro Provincial de Cine.

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