Las Tunas

Eudelio Hernández, un héroe de amarillo por la ciudad 

Eudelio Hernández, un héroe de amarillo por la ciudad 
Eudelio Hernández Sanabria (Tiempo21 Fotos de la autora)

Las Tunas.- El humanismo no es una práctica única del personal sanitario, este valor enfatiza el potencial humano para transformar. Bajo esa idea Eudelio Hernández Sanabria no es un hombre común, es uno de los trabajadores de Taxi Cuba que llaman «héroe de pullover amarillo», pues su apoyo desinteresado le mereció el reconocimiento por distinguirse entre quienes contribuyeron al cuidado de los abuelos del Hogar de Ancianos Carlos Enrique Font.

Desde el 22 de enero del pasado año comenzó su vínculo con la empresa Taxi Cuba, que le permite ser mejor persona cada día convocado por su sensibilidad. «En cierta ocasión vi al administrador del Hogar de Ancianos pasando trabajo, alquilando coches para trasladar la alimentación diaria de los abuelitos del Hogar que estaban en el hospital provincial y el Centro Psicopedagógico, y le comenté por las relaciones de amistad que lo apoyaría en lo que fuese necesario en esa actividad.

«Y a partir de ahí, dediqué parte de mis horas de descanso, entre las 11 de la mañana y la 1:30 de la tarde de lunes a domingo de manera ininterrumpida durante los últimos diez meses a llevarle el almuerzo y la comida hasta hoy día que retornó el primer grupo de ancianitos al Hogar, aunque todavía me mantengo colaborando con los que faltan por trasladar», refiere sobre su quehacer diario.

«También cuando necesitaron mi ayuda porque faltaba oxígeno para un viejito en el hospital, rápidamente Euclides me mandó a buscar y en este pequeño medio de transporte llevamos balones de oxígeno para estos señores, además si hay que trasladarlo para un turno médico siempre me he puesto al servicio, y en una ocasión hasta para cargar leña para el proceso de cocción de los alimentos por la situación energética que enfrentamos.

«Así, en lo que solicitan mi apoyo les colaboro por las características de la institución donde viven estas personas, quienes merecen mucho más de lo que podemos ofrecerle hoy», cuenta brevemente su historia, pero no desvía su vista de la carretera mientras reconoce el apoyo de otros compañeros de su entidad como Doris y Miguel durante el proceso de mudanza de recursos para la reinauguración del Hogar”.

En el parabrisas del triciclo eléctrico ecológico que maneja Eudelio salta a la vista un cartel que identifica su vínculo con el Servicio de Hemodiálisis para los pacientes con insuficiencia renal en el municipio cabecera, una labor comprometida que cuenta con su gesto altruista.

«Muchas personas que me conocen me dicen el hombre pulpo porque planifico y organizo muy bien mi tiempo. Los martes, jueves y sábados me corresponde un turno de hemodiálisis, transporto a los enfermos hasta el Guevara, incluso hasta en el último turno que en momentos correspondía a las 11 o 12 de la noche por situaciones puntuales y con gusto lo hago para apoyar esa obra tan grande de la Revolución sin costo alguno para el paciente y con la mayor calidad profesional del personal de salud.

“Como choferes de Taxi Cuba nos humanizamos con esas personas. Percibimos directamente su fragilidad al concluir el proceso en la máquina. Todos somos seres humanos y vivir años sometidos a ese proceder resulta muy duro, pues es la única manera de mantenerse con vida. Particularmente he desarrollado un profundo afecto hacia los pacientes con los que he trabajado, y ellos agradecen mucho a nuestra empresa, un servicio que se les garantiza de manera gratuita, lo cual favorece la estabilidad y puntualidad del tratamiento”, subraya.

Reconocimiento a Eudelio durante la reinauguración del Hogar de Ancianos.

En Taxi Cuba el colectivo está altamente sensibilizado de manera voluntaria, no solo con el sector de la Salud, también con las instituciones sociales, entre ellas las casas de niños sin amparo parental.

«Durante el curso pasado pude brindar mis servicios a estos niños, los recogía por la mañana tempranito junto a las maestras, los llevaba para la escuela, los dejaba allí y seguía trabajando en mi ruta normal hasta que llegaba la hora de descanso que me vinculaba con el almuerzo de los abuelos del Hogar y al terminar a las 12 y 30 recogía a los niños y los dejaba en su casita.

«Hoy por hoy me quieren mucho, hasta algunos me dicen papá por las relaciones que hemos logrado, no solo en el traslado a las escuelas o a los turnos médicos en el Hospital Provincial Pediátrico Mártires de Las Tunas. Hace alrededor de 15 días más o menos la Empresa recogió un dinero y el director lo puso en mis manos para dedicárselos a estos pequeños», comenta Eudelio mientras deja saber de otras ocasiones que les han entregado donativos y ahora decidieron llevarlos hasta el Parque de Diversiones.

«Nos fuimos un día completo con 17 niños y seis maestros en tres triciclos, le compramos infinidad de cosas que les gustan a los niños: helados caramelos, meriendas… nos reconfortó ver sus rostros llenos de felicidad, y al terminar la actividad Sonia, la trabajadora social de la casita, nos identificó como Héroes de Pulover Amarillo, Padres de los niños sin amparo parental», expresa con orgullo este chofer, mientras concluye su ruta diaria para empezar el horario de descanso.

No resulta difícil creer que existen hombres de gran compromiso en la defensa del Sistema de Salud Pública. Tal es el caso de Eudelio Hernández Sanabria, un tunero sencillo que disfruta reconocer a sus compañeros, conversar, y compartir su tiempo con quienes lo necesiten. En la sensibilidad está su esencia, que en estos tiempos apela al alma y al corazón de otros héroes que, como él, visten de amarillo en sus recorridos por esta ciudad.

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