Las Tunas.- Con más de un cuarto de siglo trazando la cartografía de las artes visuales en el territorio, el Salón de Artes Plásticas Guernica 2026 abrió sus puertas en la Casa del Joven Creador, consolidándose como un espacio imprescindible de confluencia, resistencia creativa e interacción comunitaria.
Auspiciado por la filial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Las Tunas, el certamen de este año enfrenta los complejos desafíos socioeconómicos del país a fuerza de compromiso y amor por el arte.
El arte como refugio y trinchera: la visión del jurado
La visión institucional y la voz de los protagonistas coinciden en señalar el valor de mantener vivo este certamen, Liusan Cabrera, artista de la plástica e integrante del jurado, resalta la importancia de defender el evento pese a la situación actual: «es un año más de Guernica, el salón joven de la ciudad que ya supera los 25 años de creado, en estos momentos difíciles que estamos viviendo todos en nuestro país, que este evento no se haya caído, a pesar de que haya poca participación o de que los jóvenes a veces no encuentren las motivaciones concretas para seguir creando por el déficit de materiales y de pensamiento, es muy importante.
«No podemos perder la fe en que podemos seguir trabajando, los valientes que están participando demuestran que el arte no se puede dejar caer; tenemos que defender nuestras raíces», concluyó.
Pensamiento crítico y el vacío de la academia
El programa teórico fue una de las columnas vertebrales de la jornada inaugural, en ese espacio, la historiadora y crítica de arte Iris Cruz formó parte del panel especializado, abordando problemáticas latentes en la provincia, como la ausencia de una escuela profesional de artes en la localidad y el papel de la AHS ante este fenómeno.
«Para mí fue sumamente importante asistir a este panel, pues ante todo debemos conocer los antecedentes de la creación que hoy se hace, la pérdida de la Escuela de Arte en Las Tunas es un factor que hay que valorar como muy importante: los jóvenes están en un limbo donde son evaluados por quienes sí tuvieron una academia, mientras su creación se desarrolla fuera de ese rango.
«La asistencia de instituciones como la AHS y espacios como el Guernica les ofrece una plaza fundamental para visibilizar y evaluar su trabajo», refirió a este medio.
Creación infantil e inclusión comunitaria
En paralelo a la exhibición principal, el salón desplegó un pilar de proyección social e inclusión comunitaria.
Uno de sus espacios más dinámicos fue el taller de artes visuales dedicado a los niños, incluyendo a los pequeños de la Casa de Niños sin Amparo Familiar.
El Maestro de la plástica José Manuel Mayo, responsable de la conducción de estos talleres, detalló la génesis y la metodología interdisciplinaria empleada en esta edición: «el taller surge por la necesidad de muchachos que no tuvieron la oportunidad de entrar a una escuela de arte tras su cierre y se quedaron con la inquietud de aprender a dibujar.
«La AHS asumió el proyecto y hoy, en el marco del Guernica, realizamos un taller netamente para niños donde sumamos a los de la Casa sin Amparo Familiar. En una de las jornadas trabajamos en conjunto con la escritora Lismary Fernández, ella leyó uno de sus cuentos y los niños ilustraron la historia para alimentar el segundo capítulo de su libro, en una confluencia entre literatura y pintura para darles herramientas creativas integrales», comentó el artista visual.
Un faro de fe y continuidad para el arte tunero
El Salón Guernica 2026 demuestra que, incluso en el escenario más adverso, la creación no se detiene cuando hay voluntad colectiva.
Al tejer puentes entre la crítica especializada, la formación de nuevas generaciones y el compromiso social, el certamen trasciende el formato de concurso para convertirse en una trinchera cultural.
Mientras las puertas de la Casa del Joven Creador permanezcan abiertas, el Guernica seguirá siendo la prueba fehaciente de que el arte en Las Tunas no solo resiste, sino que continúa ofreciéndole a su público la belleza, el pensamiento y el sentido de identidad que tanto necesita.
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