Las Tunas.- Poco más de un año había transcurrido desde la deposición final de las armas por los cubanos que se opusieron al Pacto del Zanjón, tratado trágico que puso fin a la primera gesta emancipadora del pueblo cubano, conocida como la Guerra de los Diez Años.
Fueron precisamente las fuerzas tuneras, con Vicente García a la cabeza, quienes después de la histórica Protesta de Baraguá -de la cual fueron partícipes- se convirtieron en los últimos en abandonar el campo insurrecto. Corría el mes de mayo de 1878 cuando el bravo mambí, junto a un grupo de los suyos, embarcó en una goleta rumbo a Venezuela.
Dentro de los estipulados de aquel pacto se encontraba el perdón a todos los que habían participado en la contienda y, por consiguiente, la excarcelación de quienes sufrían prisión dentro y fuera de la isla. Fue así como Calixto García Íñiguez, uno de los principales líderes de la guerra, fue liberado de una cárcel española. Para entonces, en Nueva York, un grupo de emigrados cubanos había fundado el Comité Revolucionario Cubano, con el objetivo de apoyar a los insurrectos que aún peleaban en la manigua.
Al trasladarse el general holguinero a aquella ciudad en septiembre de 1878, fue nombrado jefe del Comité y desde entonces comenzó a dirigir y organizar un plan para reiniciar la lucha en la amada patria. Ese proyecto desembocaría en un nuevo alzamiento armado, semejante a los protagonizados diez años atrás, que daría inicio a la llamada Guerra Chiquita.
En su finca, ubicada en la actual provincia de Las Tunas, permanecía a la espera el coronel Francisco Varona González, quien había peleado junto a su primo Vicente García. Enterado de los preparativos, partió en agosto de 1879 rumbo a Holguín haciéndose acompañar de su hijo y un grupo de patriotas.
La madrugada del 24 de agosto de 1879 sorprendió a los patriotas tuneros en el lugar conocido como Los Itabos, cerca de San Lorenzo de la Rioja. Allí acompañaron al entonces brigadier Belisario Grave de Peralta, quien había combatido bajo las órdenes de Calixto García en la anterior contienda. Ese hecho se convirtió en el primer alzamiento de la Guerra Chiquita.
Casi 200 hombres emprendieron la marcha por el camino real rumbo a la ciudad de Holguín, decididos a tomarla. Sin embargo, diez kilómetros antes fueron emboscados por las tropas españolas y dispersados en los montes. Francisco Varona y su hijo Panchín, que habían comandado las tropas tuneras en aquel alzamiento, fueron hechos prisioneros y enviados al destierro.
Dos días después, el 26 de agosto, Guillermón Moncada protagonizó en Santiago de Cuba el más importante alzamiento de aquella contienda, que no llegó a feliz término pues Calixto García no logró incorporarse a tiempo. Sin embargo, demostraba que la llama de la libertad seguía en pie.
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