Las Tunas.- El cuidado mediante la práctica del contacto piel a piel se potencia en la provincia de Las Tunas para acunar la vida de neonatos en recuperación del peso normal, como parte de las ventajas que propicia esta práctica al mejorar los resultados evolutivos, fisiológicos y psicológicos del bebé.
Tatiana Pérez Hidalgo, una de las madres que radica 24 horas al cuidado de su pequeña desde la habilitación de un nuevo local, perteneciente al servicio de Neonatología, en el Hospital Provincial Doctor Ernesto Guevara de la Serna, resalta una mayor confianza en el cuidado de su bebé hospitalizada y la disminución de la ansiedad al contribuir en su proceso de recuperación nutricional.
«Desde el primero de julio estoy en el servicio porque mi bebé nació prematura, un CIUR severo a las 32 semanas, pesando dos libras con seis onzas, y luego permaneció en el servicio de Neonatología por más de 15 días antes de trasladarnos juntas para este local.
«En la sala estamos en contacto directo como decimos 24-7, dándoles el calorcito que necesitan para que aumenten un poquito más rápido de peso, haciendo la función de las incubadoras, como nos explican los galenos».
El agradecimiento y la alegría de disfrutar del servicio que le brindan llegó también en las palabras de esta madre tunera, «la atención de los médicos es maravillosa, llegan a diario les hacen seguimiento constante a los niños y eso nos reconforta porque nos da tranquilidad en el proceso de apego natural».

De esta experiencia en el área de la maternidad del hospital provincial comenta la enfermera Olga Pimentel Leyva, especialista en Neonatología.
«Todo cuidado es poco cuando se vela por la salud de los recién nacidos en Cuba. En esta sala especializada se garantiza la higiene y sobre todo la atención piel a piel de los pequeños con el propósito de que ganen peso.
«Por ello se mantienen con sus madres todo el tiempo, quienes experimentan un aumento en la producción de leche como parte de la lactancia materna exclusiva, reduciendo el estrés y fomentando el vínculo afectivo entre ambos, unido a la ayuda constante e incondicional del personal sanitario», significó la experimentada trabajadora de la salud.
Por su parte la doctora Leyanis Lores Ramírez, residente de tercer año de la especialidad en Neonatología, detalló que «el servicio denota por los beneficios pues aporta ese calor materno que ayuda a los neonatos a recuperar peso, sentirse en confianza y establecer un mayor vínculo materno con el recién nacido, a partir de la regulación térmica y emocional.
«Además los neonatos están menos expuestos a infecciones al permanecer en un cubículo aislado con las madres dándole piel a piel a su bebé, y la orientación oportuna del médico y el personal de enfermería a fin de evitar complicaciones y para que mantengan una evolución favorable mediante este método, que propicia la adaptación a la vida fuera del útero mediante un enlace afectuoso con su bebé».
Estas prácticas amigables de dosis afectivas de la madre y el bebé forman parte de los cuidados centrados en los recién nacidos en los espacios asistenciales, potenciando la lactancia materna exclusiva en recién nacidos extremadamente prematuros y afianzan el rol como protectora.
El Programa de Atención Materno Infantil (Pami) del Ministerio de Salud Pública implementa acciones dirigidas a la prevención de la prematuridad como problema de salud, y desde 1994 se aplica el también conocido método canguro para incrementar la sobrevida de los niños pretérminos en las salas de neonatologías.
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